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jueves, 2 de septiembre de 2021

¿Cuándo y dónde saco una planta del tiesto para llevarla a la tierra?

 

Cuando: a savia parada, es decir, cuando hay menor flujo de nutrientes, se han caído las hojas o los frutos, cuando no han brotado, ni florecido. Los meses más  adecuados son diciembre y enero. Donde: depende del origen de la planta/semilla, esto es muy importante. Ya que las plantas, al no tener movimientos como los animales, su defensa es la adaptación al medio por su genética,  de modo que si mezclamos grupos genéticos, la descendencia puede no adaptarse y morir, es una muerte silenciosa de esa especie, sobre todo en el clima mediterráneo.🌎 Si es comprada sin certificar: como no conocemos el origen, mejor ponerla en un jardín.🌏 Si es certificada: en la etiqueta nos dice su origen y por tanto es allí donde se plantará. 🌍 Si recogimos la semilla/estaquilla del campo: devolverla a su origen será un acierto. Y siempre dentro de su ecosistema correspondiente, teniendo en cuenta:

  •  ☀️ Solana y umbría 
  • 🌡 Temperatura máxima y mínima 
  • 💧 Humedad ambiental y edáfica 
  • ❄ Heladas y nieves
  • 🌳 Vegetación existente, estratos (arbóreo, matorral, pastizal)

¿Cómo lo hago?

Hay que hacer un hoyo el doble de grande que la maceta, tanto en diámetro como en profundidad, y extender las raíces de forma vertical a ser posible. Micorrizar la tierra, tapar, regar y dejar un pequeño  alcorque que recoja el agua hacia el pie del plantón.
Cada especie  tiene sus propias características y por eso es difícil generalizar, lo mejor antes de plantar es documentarse, informarse, consultar,…Plantar un árbol parece fácil,  que tenga hijos no tanto y que llegue a viejo… eso es para los nietos!

Cosas que NO deben hacerse

  • ⛔️ plantar en pleno mayo, o en verano! Fracaso seguro
  • 📛 plantones con flores. La adaptación al medio dañara los posibles frutos.
  • ❌ plantar sin mirar los requerimientos de cada especie. Mezclar chopos con pinos asegura la muerte de alguno de ellos, sino de ambos.
  • ⛔️ pese a estar muy cerca en metros del río, si hay un desnivel de más de dos metros de altura, plantar especies de ribera arriba! Adelfas y chopos necesitan mucha agua para crecer.
  • ⛔📛⛔️ el gasto público en actuaciones sin futuro que sólo sirven para poner número de árboles plantados! Basta de cometer errores con la naturaleza.

Puedes encontrar más información en el manual de reforestación con especies autóctonas.


ARBA


martes, 12 de junio de 2018

Sobran árboles, faltan bosques


Por Fernando Bandín (Fragas do Mandeo)


Betanzos, septiembre de 2016. El profesor José Guitián Rivera se extiende en su charla. El público está absorto escuchando cómo elaboró los ingeniosos experimentos con los que evidenció el papel que juegan las aves y mamíferos en la dispersión de semillas de árboles y arbustos en las sierras del oriente gallego.

No me atrevo a interrumpirle para advertirle que su tiempo se ha agotado hace un buen rato. En el turno de preguntas insiste en los efectos negativos del avance del bosque. Sin embargo, los siguientes ponentes, los profesores Javier Amigo y Manuel Antonio Rodríguez Guitián, buenos conocedores de nuestra comarca disienten.

¿Cómo es posible que estas eminencias no se pongan de acuerdo? ¿Sobran o faltan árboles? En ocasiones como ésta, las paradojas son simplemente cuestiones mal planteadas: ambas posiciones son certeras.

El abandono y envejecimiento de la población en la montaña gallega han hecho que el paisaje en mosaico creado en su día por la actividad agropecuaria desaparezca aceleradamente, en favor de masas boscosas más amplias, pero menos heterogéneas, donde dominan unas pocas especies de gran envergadura, a la par que se reduce la diversidad de la fauna y flora que favorecían los ecotonos. Es difícil pergeñar una fórmula que logre atenuar esa transformación del paisaje.

No ha sucedido lo mismo en nuestra comarca, situada en la costa y con alta densidad poblacional. Las fotografías aéreas tomadas hace seis décadas confirman que apenas han aumentado los escasos bosques autóctonos, ya entonces relegados a las zonas más abruptas de los valles fluviales. Por el contrario, las explotaciones forestales dominadas por Eucalyptus globulus han robado grandes extensiones a la agricultura, llegando incluso a degradar laderas improductivas tras ocuparlas espontáneamente. Incentivar económicamente su sustitución por monocultivos de especies de maderas nobles atenuaría el problema subyacente, pero no lo resolvería.

Aquí faltan bosques donde las 22 especies locales de árboles autóctonos prosperen, formando masas suficientemente grandes como para permitir el despliegue de una variada flora nemoral y el robustecimiento de las poblaciones de fauna forestal. Donde los árboles puedan completar su ciclo vital, maximicen sus servicios ecosistémicos y sean auténticos refugios de biodiversidad, incluso cuando ya han muerto. Bosques en los cuales poder admirar la magnificencia de aquellos hace siglos desaparecidos de nuestra comarca.


Plantando árboles

A todo el mundo le gusta plantar árboles. Es entretenido, no cuesta gran esfuerzo y en una mañana se obtiene la bula para todos los pecados de consumismo irrefrenable que se cometan a lo largo del año. Si además participan niños, es altamente probable que lo recoja la prensa, lo cual permitirá alardear de haber sido protagonista de un evento noticiable. No hace falta preocuparse de asuntos tediosos, tales como si lo que se planta es una especie autóctona, ni sobre si es propia del hábitat que la acoge; tampoco de si se ha garantizado su permanencia hasta la edad adulta.

Cuando algunas empresas nos consultan sobre la posibilidad de ayudarnos a plantar árboles ―habitualmente más interesadas en team building o en low cost marketing que en materializar su responsabilidad social empresarial― se sorprenden cuando les decimos que plantar árboles es lo que menos nos preocupa. Para llegar a ese punto, primero tenemos que captar fondos entre nuestros simpatizantes y adquirir una parcela en una zona de alto valor ambiental; a continuación, hemos de cortar y secar las especies exóticas, preparar la parcela para su evolución a bosque autóctono y, eventualmente, plantar o sembrar árboles.

Posteriormente habrá que realizar labores de mantenimiento hasta que los árboles alcancen un tamaño que aconseje ceder el control a los procesos naturales. Por último, esperar un siglo para ver un hermoso bosque.


Deseucaliptizando

Estela es una mujer alta, alegre y deportiva. En su primera jornada de voluntariado nos contó su epifanía. Mediado un concierto de The Boss, se sintió agotada de tanto bailar. En el escenario, aquel vejestorio que podía ser su padre continuaba infatigable. Tenía que cambiar de vida y lo primero era dejar de fumar. Lo ha logrado y siempre que puede acude a nuestras convocatorias (le debemos una, señor Springsteen). Cada voluntario tiene sus motivaciones y a ella le gusta especialmente el esfuerzo que conlleva deseucaliptizar: es la primera en tomar una pulaski y preguntar por dónde empezamos.

Las pulaskis se comercializan con el nombre de hacha-azada, pues por un lado son un hacha convencional y por el otro tienen la hoja recta de una azada. Nosotros afilamos ambas hojas y le ponemos un mango de un metro de largo, lo cual nos permite trabajar erguidos cuando secamos los tocones de los eucaliptos.

Los maderistas son eficaces: arrasan con todo árbol que encuentren a su paso. Una vez se han llevado la madera que les interesa, dejan la parcela como un desolado campo de batalla. Los voluntarios hemos de recoger todas las ramas y amontonarlas en distintos puntos. Mientras se pudren lentamente y sus nutrientes se reincorporan al suelo, servirán de refugio a los microvertebrados que habitaban la parcela.

Al retirar las ramas encontramos arbolillos que se han salvado del cataclismo gracias a su flexibilidad juvenil. Hay que ponerles tutores e incluso protectores, pues los corzos gustan de ramonear sus yemas y en ocasiones son objeto de los embates de los machos. Por último, hay que evitar que rebroten los eucaliptos.

El método que utilizamos depende del tamaño del eucalipto. Si el grosor del tocón es inferior a los 6 cm, simplemente lo arrancamos. Para ello, primero retiramos con la azada algo de tierra a su alrededor para localizar las raíces. Con un giro de muñeca se pasa a modo hacha y se cortan las raíces secundarias que salen hacia los laterales. Luego se vuelve al modo azada y se da un certero golpe a la raíz principal por debajo del lignotubérculo. Para ello es útil haber determinado el lugar exacto de la raíz principal dándole unos golpes al tocón.

El lignotubérculo es un engrosamiento situado en la transición entre la raíz y el tronco. En ella el eucalipto almacena unas reservas que le permitirán sobrevivir a los incendios y a cualquier otra incidencia, como eran los destrozos que les provocaban los megamamíferos australianos en tiempos pretéritos. El eucalipto cortado, roto o quemado puede rebrotar tanto de la parte aérea del tocón (los restos del tronco) como de la parte subterránea (el lignotubérculo), pero no de las raíces.

Cuando el tronco es demasiado grueso para aplicar el método anterior, lo que hacemos es arrancar con la pulaski la corteza del tocón, para lo cual son útiles ambas hojas. El objetivo es alcanzar la madera y dañar severamente el tejido meristemático, situado entre la corteza y la albura, pues de él surgen los rebrotes.

Con ello no se garantiza la muerte del tocón en todos los casos, ya que siempre puede rebrotar de la parte no accesible del lignotubérculo. Pero los daños infligidos suelen provocar su pudrición, especialmente si la operación se realiza cuando los días comienzan a ser cortos y llueve abundantemente. En los casos más resistentes, donde incluso los brotes tiernos sobreviven a las heladas invernales, basta con repetir la operación en los puntos de rebrote.

Las setas que nacen en los tocones muertos, y los insectos saproxílicos que se alimentan de ellos, dan fe de que este método es tan efectivo como ecológico. Podríamos ahorrar esfuerzo utilizando productos químicos, pero no conocemos ninguno con garantías de inocuidad. Tampoco recurrimos al uso de maquinaria pesada, debido a la elevada pendiente, a los numerosos afloramientos graníticos y a que también se dañarían los tocones de las especies autóctonas, buena parte de los cuales rebrotan con mucha fuerza una vez eliminada la competencia de los eucaliptos.


Más allá del bosque


Betanzos está situado en la confluencia del río Mandeo y de su principal tributario, el Mendo. La cercanía del mar hace que las mareas sean patentes en la villa. Por ello son frecuentes las inundaciones cuando las avenidas de agua creadas por las borrascas no evacúan al mar por coincidir con la pleamar de una marea viva.

La solución está fuera del municipio, pues son las brañas localizadas en la cabecera de la cuenca y los bosques de ladera a lo largo de su curso quienes pueden amortiguar los picos de las avenidas. Los expertos en el cambio climático nos advierten sobre la subida del nivel del mar y del incremento en la frecuencia de eventos extremos, desde las sequías a las inundaciones. Así que este problema se agravará.

Aquí vemos un claro ejemplo de cómo los servicios ecosistémicos de nuestros bosques, más allá de su papel como refugios de biodiversidad, son clave para determinadas poblaciones. El abanico es amplio: desde la recarga de los acuíferos hasta el efecto barrera frente a los incendios originados en las explotaciones forestales. Incluso aquellos servicios de naturaleza intangible, como los valores estéticos de su paisaje, tienen una clara traducción económica, beneficiando en este caso al sector turístico. De las inversiones públicas en la lucha contra las inundaciones o los fuegos, de abastecimiento de agua o de promoción turística, entre otras, ¿cuánto se destina a la recuperación de estos bosques? Parece que su estado solo preocupa a los amantes de la naturaleza.

Por otra parte, las explotaciones forestales en las laderas del valle no pueden realizar plenamente los mismos servicios ecosistémicos que un bosque autóctono maduro. En nuestra comarca, el ciclo medio de explotación del eucalipto son 14 años. Nunca alcanzan la madurez, siendo meros arbolillos la mayor parte de su vida.

Al menos una vez cada tres lustros se produce la tala a mata rasa de la parcela, acompañada de intensos procesos erosivos. Los rendimientos económicos, en esas condiciones orográficas, son tan bajos que no justifican la ausencia de bosque autóctono. Sin embargo, estamos de acuerdo con sus propietarios: no están obligados legalmente a preocuparse por el bien común.

Aunque popular en el sector forestal, el eucalipto carga con el lastre de ser en nuestra tierra una especie exótica invasora. Un dictamen reciente del Comité Científico de Flora y Fauna Silvestres del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente asevera que cumple los criterios de la UICN para calificarlo de tal guisa, por lo cual recomienda su inclusión en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. En concreto, este órgano consultivo considera que transforma el medio, modifica el funcionamiento de los ecosistemas y altera las características fisicoquímicas del suelo, desplaza la flora y fauna autóctonas, disminuye la biodiversidad, aumenta el riesgo de incendios y coloniza espacios abiertos tanto naturales como semi-naturales y antrópicos. Resumiendo: ¡Una joya!

Un poco de tiempo


Estela y el resto de los voluntarios volvemos de las jornadas de deseucaliptización agotados, pero realmente satisfechos. Los árboles autóctonos rebrotarán de los tocones o nacerán de semillas traídas por el viento, por aves como los arrendajos y por mamíferos como el tejón.

Cuando sea necesario, reforzaremos el proceso plantando y sembrando, con especial cuidado de utilizar ecotipos locales. Los protegeremos y guiaremos para enderezarlos. Mientras sean pequeños, mantendremos bajo control a los tojos, zarzas y escobas para que no los eclipsen. Llegado un día, descansaremos a su sombra.

Así hemos recuperado 6 hectáreas de bosque y esperamos hacerlo próximamente en cuatro más. Se equivocaron los lugareños que pronosticaron nuestro fracaso. Y es que la sabiduría popular a veces se equivoca.

FUENTE: ARBA

miércoles, 28 de febrero de 2018

La plaga de las plantaciones de eucaliptus en Asturias

Hemos exigido que se proceda a retirar sin demora los eucaliptos plantados en robledales y carbayedas en la zona Verañes en el concejo de Piloña que hemos denunciado.

Estos cultivos se hacen incumpliendo la ordenanza municipal que prohíbe en su artículo 8 toda plantación que suponga sustituir eucalipto por especies de crecimiento lento. A pesar de esta claro la situación han hecho caso omiso y plantado estas especies exóticas e invasoras en una zona de monte autóctono con el consiguiente impacto. Hay que recordar que desde el año 2012, el Principado retiro la moratoria que había para las nuevas plantaciones de eucalipto desde el año 2009, como consecuencia de la grave expansión que estaba experimentando este cultivo forestal en nuestra región.



Pero es que los límites previstos en el Plan Forestal ya se han alcanzado, ya estamos en la superficie prevista para el año 2.060. Por lo tanto, no se puede tolerar que sea el lobby del eucalipto quien dicten la política y la planificación forestal de Asturias atendiendo exclusivamente a sus intereses comerciales, sin tener en cuenta criterios sociales, medio ambientales o de planificación económica general. No se puede tolerar que el Gobierno del Señor Javier Fernández se pliegue a las presiones de este lobby por muy poderoso que sea, ya que por encima de los intereses particulares ha de imperar el interés general. Y no creemos que el interés general sea el de convertir una parte la región en un monocultivo de eucaliptos.

Debemos recordar que el Plan Forestal de Asturias lo redactó el propio Gobierno asturiano en el año 2001, y que obviamente este Plan Forestal contó con unos estudios técnicos y una evaluación ambiental estratégica, que suponemos serían los que indicaron las superficies adecuadas para cada especie sin poner en peligro el ecosistema forestal y buscando el equilibrio entre aprovechamiento económico sostenible y sostenibilidad del medio.

Nuestra propuesta es que se mantenga la actual regulación y consiguiente moratoria en las plantaciones de eucaliptos decretada en el año 2009 y se respeten los límites de las superficies establecidas por el Plan Forestal, que fija un máximo de 61.338 hectáreas para el año 2060, porque en estos momentos ya hemos alcanzado esta cifra. Por otra parte se debe impulsar el aumento de la productividad de las actuales masas de eucaliptos (ahora mismo están a un 50% de su capacidad productividad por falta de cuidados y tratamientos) en vez de por el aumento de la superficie.




Como conclusión constatamos que varias décadas después de ingente obra repobladora “eucaliptal” apenas han mejorado las rentas del campesinado, mientras que con el apoyo de los poderes públicos (declaración de la industria papelera de interés nacional, subvenciones a la investigación de especies de crecimiento rápido, subvenciones a la mecanización, etc.) se beneficiaron los intereses de la industria papelera y de los grandes propietarios particulares. Mientras tanto, el eucaliptal como todo monocultivo nos introduce en una política económica tercermundista de dependencia productiva y explotación del medio.

Por eso esperamos que se sancione a estos propietarios por parte del Principado y se les exija la retirada sin demora de los eucaliptos en la zona de bosque autóctono, procedan a repoblar sin demora los robles y castaños que se hayan tirado para estos cultivos forestales.

FUENTE: ECOTICIAS

jueves, 14 de diciembre de 2017

Guía del Quercus

Con este audiovisual creado por la Asociación vida silvestre Ibérica compartimos su iniciativa para conocer las pequeñas diferencias que permiten clasificar a las especies del género quercus que nos podemos encontrar en nuestro país.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Robinia pseudoacacia


Robinia pseudoacacia, la falsa acacia, es una especie de árbol del género Robinia en la familia Fabaceae. Es nativa del este de Estados Unidos, aunque se ha introducido en otros países. Es, con Sophora japonica y Gleditsia triacanthos, uno de la tres «falsas acacias» plantadas en tantas ciudades del mundo para adornar calles y parques.

Descripción

Árbol de unos 25 m de altura con un tronco de diámetro inferior al metro -excepcionalmente hasta 50 m de altura y 16 dm de diámetro en muy viejos individuos- con una espesa corteza negruzca profundamente fisurada. Las hojas, con peciolo y raquis con 5 costillas agudas, tienen 10-25 cm de largo con 9-19 folíolos de 2-5 por 1,5-3 cm generalmente mucronados, y que llevan usualmente un par de acúleos -que se desarrollan después de la caída de las estípulas lineales originales, tempranamente caedizas- en la base y de hasta 2 cm en individuos jóvenes y más cortos en los adultos; se cultivan variedades sin espinas y con copa redondeada (Robinia pseudoacacia umbraculifera). Las flores son muy fragantes, blancas y están agrupadas en racimos péndulos de 8-20 cm y dichas flores tienen un cáliz acampanado, giboso, peludo con 5 dientes. La corola es imperfectamente papilionácea con un androceo de 10 estambres , 9 soldados en tubo y uno libre en la base. El ovario es súpero con múltiples óvulos. El fruto es una legumbre muy comprimida de 4-12 cm de largo y 1-1,5 cm de ancho, de color canela y de superficie con reticulación poligonal irregular, dehiscente por 2 valvas, con 4-10 semillas de contorno arriñonado, de color naranja oscuro/pardo con manchas irregulares negruzcas, y con funículo corto de implantación disimétrica; están dispuestas transversalmente en una sola fila. Dicha legumbre madura al final del otoño y se queda en el árbol hasta la primavera siguiente.

Distribución

Originaria de los EE. UU., más precisamente de los montes Apalaches, se ha naturalizado en gran parte de los Estados Unidos, en el sur de Canadá y en Europa, desde el sur de Inglaterra y de Suecia hasta Grecia, Chipre, los montes del sur de Italia y de España (sobre todo en la vertiente cantábrica y el este). Muy frecuente en el centro de Europa: Francia, Alemania, Bélgica, Países Bajos, Rumania, Hungría, norte de Italia, Suiza y este de Austria. Se encuentra también en Turquía, Israel, Túnez, China, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y Chile.

Esta abundantemente difundida en Argentina, donde se ha naturalizado en el medio rural. Encuentra buenas condiciones para su crecimiento en la Región de la Pradera Pampeana de República Argentina, comprendida por las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Centro - Sur de Santa Fe y Córdoba, y Este de La Pampa.

En la península ibérica, la robinia tuvo un uso forestal, restringido a las zonas de clima más favorable para la especie. Las plantaciones más importantes se realizaron en el norte de la costa atlántica, en la costa cantábrica (especialmente en el este); y en el norte de la costa mediterránea. lugares en los que se naturalizó, y donde forma sotos de distinta extensión. No obstante, el uso más extendido de la robinia en la península ibérica ha sido el ornamental, especialmente en su cultivar compacto "umbraculífera" (denominación cuyo significado literal es "que crea un lugar sombreado"), que, además, tiene la ventaja de carecer de las espinas de la especie nominal. En el caso de España, a pesar de no estar incluida en el catálogo oficial de especies invasoras, tiende a combatirse.


Etimología

Robinia: género dedicado a Jean Robin (1550-1629), jardinero e intendente del antiguo “Jardin du Roi”, situado en la Place Dauphine (París, Francia), quien menciona por primera vez, en el “Jardin du roi très chretien Henry IV...” (1601), la falsa acacia, y su hijo Vespasien Robin (1579-1662), jardinero y asistente, quien la plantó en el “Jardin Royal des Plantes”, donde persiste desde 1635 su ejemplar.

Pseudoacacia: *pseudoacacia: epíteto latín, de sentido evidente, construido a partir del prefijo griego ψευδής, falso y ἀκακία, derivado del griego, que fue otorgado por el botánico Griego Pedanius Dioscorides (A.C. 90-40) para el árbol medicinal A. nilotica en su libro De Materia Medica.​ El nombre deriva de la palabra griega, ἀκίς (akís, "punzante").

Taxones infraespecíficos aceptados

Robinia pseudoacacia f. dependens (Dieck) Rehder

Robinia pseudoacacia var. pendula (Ortega) Loudon

Robinia pseudoacacia var. pyramidalis (Pepin) C.K.Schneid.






Sinónimos

Robinia pringlei Rose

Robinia pseudacacia L., orth. var.

Robinia pseudoacacia f. oswaldiae Oswald

Robinia pseudoacacia var. pseudoacacia

Robinia pseudoacacia var. rectissima Raber


Enfermedades

Hay unas especies de insectos minadores de las hojas de esta planta:

Obolodiplosis robiniae, que ha llegado a Europa en 2003;

Phyllonorycter robiniella o Parectopa robiniella, que ha llegado a Europa entre 1983 y 1970 y se encuentra en la parte inferior de las hojas;

Platygaster robiniae, que ha llegado a Europa en los primeros años del siglo XXI.

Toxicidad

La robinia posee una lectina en sus semillas, que las hace tóxicas: los caballos que consumen la planta desarrollan síntomas de anorexia, depresión, diarrea, cólicos, debilidad, y arritmia cardíaca. Los síntomas aparecen generalmente alrededor de 1 hora de haber ingerido y se requiere de la atención veterinaria inmediata. Sólo las flores se pueden comer.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Los árboles viejos son clave en el equilibrio ecológico del planeta


A esta conclusión se llegó después de analizar 673.046 árboles de 403 especies de parcelas forestales.

El paradigma que se asumía desde siempre en el mundo de los silvicultores, según el cual los árboles paran de crecer en masa una vez alcanzan ciertos tamaños y pierden su vigor a medida que envejecen, ha tenido un giro de 180 grados.

En la actualidad se sugiere analizar este fenómeno desde otras perspectivas, porque su dinámica no es igual a la de los humanos, quienes paulatinamente dejan de crecer y reducen su metabolismo.

Después de analizar 673.000 individuos de 403 especies de parcelas forestales en climas tropicales y templados del mundo, se halló que el 97 % de los más antiguos seguían creciendo en masa, lo que les permite capturar grandes cantidades de CO2 y eliminarlo de la atmósfera.

Según Álvaro Duque, coautor de la investigación, profesor de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín y experto en bosques, ello contradice la idea de que el crecimiento en masa de los árboles grandes se detiene una vez estos alcanzan cierto tamaño.

Según la publicación Nature News de enero de 2014, se estima que un árbol de 100 centímetros (cm) puede crecer anualmente 52 veces más que uno de 10 cm. Los resultados del estudio muestran, por ejemplo, que en una parcela de bosque maduro en el oeste de Estados Unidos, los árboles de más de 100 cm de diámetro comprenden solo el 6 % de especies, pero representan el 33 % del crecimiento.

En consecuencia, el estudio fue liderado por Nathan Stephenson, ecólogo del Servicio Geológico de Estados Unidos, a quien se unieron 37 investigadores de diversos países –entre ellos el profesor Duque-, para analizar la información de la dinámica de la biomasa en los bosques del mundo. El equipo calculó las tasas de crecimiento en relación con características funcionales y evolutivas.

En una parcela de 100 × 100 metros se midieron e identificaron todos los árboles. Mediante el uso de ecuaciones alométricas (herramientas utilizadas para medir volumen y biomasa de los árboles) se convirtió a masa el diámetro de su tamaño, teniendo en cuenta la densidad específica de la madera. A partir de ahí, se cuantificó para cada individuo su crecimiento, correspondiente al período establecido para el análisis.

Los resultados revelan que las especies que alcanzan grandes tamaños van a ser en gran medida representativas de este fenómeno. Para Duque, hay familias en nuestros bosques que alcanzan dimensiones muy grandes, como Leguminosae, Bombacaceae y Lecythidaceae, entre otras. En las tierras altas, los robles (Fagaceae) juegan un papel preponderante.

Lo anterior se reafirma con los resultados que ayudan a resolver algunas de estas contradicciones. Maurizio Mencuccini, ecólogo forestal de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido), afirma que los más jóvenes pueden crecer más rápido en una escala relativa, lo que significa que requieren de menos tiempo para, por ejemplo, doblar su tamaño. Sin embargo, en cantidades netas, los más viejos siguen aumentando su crecimiento.

Para el análisis de Colombia, se incluyeron datos de zonas de tierras bajas y de los Andes, pero según Duque había una limitación con respecto al número de árboles, por lo que se consideraron muy pocos. Sin embargo, puntualizó que la representatividad de los bosques tropicales y no tropicales estudiados hace que los resultados sean concluyentes para todos los bosques de nuestro país.

La importancia de capturar CO2 radica en que es uno de los principales gases de efecto invernadero que se está acumulando en la atmósfera, lo cual tiene consecuencias directas sobre el calentamiento global. Teniendo en cuenta el incremento aproximado en la temperatura en los últimos 30 años, de entre 1 y 2 °C por encima de los niveles históricos, si no existieran los bosques, este rango se hubiera duplicado.

Fuente: Redacción Ambientum

martes, 24 de octubre de 2017

Tierra quemada


Tierra quemada: lo que dicen los datos sobre incendios
En lo que va de año se ha calcinado cinco veces más masa forestal que en 2016. La lucha contra el fuego aún no es efectiva.


Cerca de 56.000 hectáreas quemadas como consecuencia de 3.310 incendios forestales desde principios de año hasta el pasado 9 de julio, incluyendo las 8.500 que ardieron en Doñana sin que nadie haya asumido ninguna responsabilidad. A ellas se suman las 4.000 hectáreas ya quemadas en los 150 focos que arden desde este fin de semana en Galicia.

En los últimos 55 años, la superficie quemada en el Estado español se acerca a los 8 millones de hectáreas. Sin embargo, los efectivos reales para la lucha contra esta lacra no están claros, ya que el presupuesto destinado a la prevención y extinción está repartido entre comunidades autónomas, ministerios y entes locales, que en muchas ocasiones no publican cifras, según señala el ecólogo Fernando Prieto. No hay una coordinación estatal en cuanto a la prevención de incendios, medida a la que solo se destina el 20% del total presupuestario relacionado con la protección de los bosques ante el fuego, frente al 80% dedicado a la extinción de incendios.


El eucalipto, un árbol de origen australiano cuya plantación en España fue extendida masivamente por el régimen franquista en detrimento de robles o encinas —más resistentes al fuego—, sigue extendiéndose por la península gracias a la industria papelera, especialmente a Ence, el principal gestor forestal privado y en cuyo consejo de administración figura la exministra de Medio Ambiente Isabel Tocino. España y Portugal —el Gobierno de este último ha anunciado que no autorizará más plantaciones de este árbol tras sufrir un incendio en el que murieron 64 personas—, suman más del 7% de los eucaliptos del mundo. Mientras, los profesionales de la lucha contra el fuego, en muchos territorios divididos entre bomberos forestales voluntarios y empleados de empresas privadas, denuncian sus condiciones laborales.

FUENTE: EL SALTO






domingo, 15 de octubre de 2017

Tuya

Thuja
La Thuja o Tuya es una conífera de la familia de los cipreses propia de las zonas templadas. Bajo esta denominación se concentran cinco variedades diferentes de árbol, dos de ellos originarios de Norteamérica y los otros tres, del continente asiático.

En todos los casos, las tuyas son árboles de hoja perenne, que se mantienen siempre de color verde en su follaje. Sus hojas son escamiformes (es decir, están dispuestas como las escamas del cuerpo de los peces).

El tronco de la tuya es de color rojizo y de textura fibrosa. Su madera es ligera, suave, aromática y resiste bien el paso del tiempo. De ahí que sea un material muy utilizado en carpintería. Con ella se realizan, por ejemplo, postes telefónicos o de la luz, e incluso arcones y baúles (ya que su aroma repele a las polillas y a las especies comedoras de madera). También se emplea para confeccionar las cajas de las guitarras.

La altura de la tuya oscila entre los tres y los dieciocho metros, razón por la que se utilizan en los vallados de parcelas, especialmente de cementerios. A pesar de esta gran altura suele emplearse como seto podándose regularmente su copa para que aguante en este tamaño.

Estas variedades de ciprés se cultivan como árboles ornamentales y es frecuente encontrarlos en calles, parques, e incluso en jardines particulares.


Si estamos valorando la posibilidad de plantar tuyas en nuestro jardín debemos tener en cuenta lo siguiente:

Se pueden plantar a partir de semillas y esquejes. Las primeras se plantan con la llegada de la primavera, mientras que para los plantones hay que esperar al mes de agosto.

Entre las semillas hay que dejar un espacio de, al menos, un metro para que al crecer no se estorben unos a otros.

Las tuyas son árboles resistentes que se adaptan a cualquier tipo de terreno. Sin embargo, es recomendable abonarlo con profusión, sobre todo durante el primer año de vida.

Para que su cultivo sea exitoso debe colocarse en una zona soleada y su riego regular en épocas de calor o sequía ya que le gusta la humedad. No debemos, sin embargo, excedernos en el empleo del líquido elemento pues la formación de charcos podría ahogar a la tuya o atraer a insectos. Si nos hemos excedido con el riego las hojas se volverán de color amarillo. Ante este síntoma debemos reaccionar dejando de hidratar la planta durante varios días, hasta que absorba toda la humedad que le rodea.

Podemos plantar en maceta las variantes de árboles más pequeñas pero siempre deberemos hacerlo en un recipiente grande y profundo. De esta manera estaremos facilitando el crecimiento de las raíces y obtendremos ejemplares sanos y fuertes.

Estas variantes de ciprés son especialmente sensibles a los insectos y a los hongos, que se sienten atraídos por su madera blanda.



domingo, 3 de septiembre de 2017

Acacia de tres espinas

 Gleditsia triacanthos

Acacia de tres espinas, acacia de tres púas (cast.); acàcia de tres punxes (cat.); arkazia hiruarantza (eusk.); espinheiro-da-Virgínia (port.); honey locust, thorny locust (ing.).














¿SABÍAS QUE…? De sus legumbres se extrae una sustancia utilizada para espesar y dar consistencia a mermeladas, helados, pasteles, cremas, dentífricos, jabones, papel, telas, etc.







DESCRIPCIÓN

Árbol grande y corpulento que puede alcanzar los 40 m, de corteza gris lisa y agrietada. A menudo muestra grandes espinas aceradas que salen en grupos de tres, con una central gruesa y dos laterales algo más finas, de ahí sus nombres científico y común. Las hojas son caducas, alternas, de 20-40 cm de largo y compuestas por 8-20 hojuelas o folíolos en número par (paripinnadas).

Estas hojuelas son ovaladas, de 1-3,5 cm de largo y con el margen ligeramente crenado o con dientes muy finos, de manera que puede parecer que es entero. Las flores son verdosas y salen agrupadas en filamentos colgantes. El fruto es una legumbre muy vistosa y grande que con frecuencia permanece en el árbol después de haberse caído las hojas. Son parecidas a las del algarrobo (Ceratonia siliqua L.), pero algo más grandes y estrechas. Miden 20-40 cm de largo por 2,5-5 cm de ancho y son de color café.

ECOLOGÍA

Se trata de una planta que crece rápidamente y soporta bien la contaminación, los climas extremos y las podas severas, al punto de que muchos ejemplares se ven huecos debido a los desmoches abusivos. Aunque aguanta bien la sequía, potencialmente es una especie de ribera que crece mucho mejor con buena iluminación. Cuando se asilvestra se asocia a olmedas, choperas y alamedas. Crece de forma natural desde el nivel del mar hasta los 600 m, si bien aparece plantada en muchos lugares y a mayor altitud.


DISTRIBUCIÓN

De forma natural habita en el centro y este de Norteamérica. En la Península se encuentra en todo el territorio como planta ornamental y se asilvestra con frecuencia en muchos lugares. Es especialmente abundante en algunas riberas de Málaga, Murcia y Granada, y en el curso bajo del río Mondego, en A Coruña. Está incluida en el Atlas de las plantas alóctonas invasoras en España.




MÁS INFORMACIÓN

Su principal utilidad es como árbol ornamental, del que hay numerosas variedades de jardinería. Sin embargo, las aceradas espinas que salen de sus troncos y ramas hacen que sea potencialmente peligrosa en parques y jardines, sobre todo para los niños.

Sus legumbres son parecidas a las del algarrobo; de hecho el mucílago de la semilla podría ser un buen sustituto del garrofín. En EEUU se hace un licor con él. Hay quienes se han comido las legumbres pensando que eran algarrobas, aunque en tiempos de escasez no se debieron hacer ascos a este alimento, que también se utiliza como forraje para el ganado.

Por otro lado, con sus semillas se confeccionan collares rústicos.

El nombre de Gleditsia está dedicado al botánico alemán del siglo XVIII Johann Gottlieb Gleditsch; triacanthos alude a las espinas que salen de tres en tres, del griego ácantha, que quiere decir ‘espina’.

Liquidambar

Liquidámbar styraciflua


El liquidámbar es uno de los árboles más bonitos y representativos del otoño en los países donde se dan las cuatro estaciones.

Comúnmente se le llama árbol del ámbar, estoraque, ocozol y árbol del estoraque, pero etimológicamente se le denomina Liquidámbar styraciflua, que significa “ámbar líquido”, debido a la resina aromática que se saca de su corteza. Es “rico en sustancias gomosas” y pertenece a la familia de las Hamamelidáceas.









CARACTERÍSTICAS DEL LIQUIDÁMBAR

Posee hermosas hojas en forma de arce que durante la estación otoñal se tiñen de tonos amarillos, rojos y burdeos, sobre todo cuando reciben gran cantidad de sol y frío, pero sin lluvias.

Los llamativos colores que brinda, convierten al liquidámbar en un árbol muy buscado para decorar plazas y jardines. Tiene una altura promedio de 10 a 40 metros y una anchura de unos 10 metros.

La forma que toma, se asemeja a la de un cono o pirámide. Cuando es joven, su porte es estrecho o cónico, pero cuando envejece se va ensanchando. El tronco tiene hendiduras profundas y corchosas en su corteza, algo que caracteriza a esta especie.




FLORACIÓN

Durante la primavera, el liquidámbar empieza a florear, pero sus flores no son vistosas, por lo que carecen de uso ornamental. Lo más curioso de este proceso, es que brotan flores tanto femeninas como masculinas. Las primeras son globosas y alargadas, parecidas a un péndulo, mientras que las segundas son un poco más redondeadas y se hallan juntas en racimos terminales.

Los frutos del liquidámbar tienen apariencia capsular y tienden a abrirse por dos valvas. Crecen en grupos globosos. Tienen numerosas semillas comprimidas, con un ala membranosa en uno de los extremos. Miden aproximadamente cuatro centímetros de diámetro. Son como una especie de esferas de color marrón, repletas de espinas y cuelgan después de que se caen las hojas.

Al principio, el liquidámbar tarda bastante en desarrollarse, pero luego del tercer o cuarto año de sembrado el proceso se hace mucho más rápido. Cuando llega a la edad madura se estanca.

Como no necesita ser podado regularmente, el liquidámbar es un árbol que se planta en calles y parques, pues generalmente no daña los cables ni la arquitectura de los sitios públicos. También se puede sembrar en el césped de los jardines o patios, ya que tolera los embates del clima, brinda sombra y frena la acción del viento.

CULTIVO DEL LIQUIDÁMBAR

Quien se anime a cultivar este árbol, deberá tomar en cuenta que sus raíces son muy delicadas, por lo que no es conveniente plantarlo hasta que estén muy bien desarrolladas.

Aunque el liquidámbar es fuerte, no es recomendable sembrarlo en zonas donde el clima y suelo son muy secos. Tampoco en suelos poco profundos y en lugares pequeños que no le brinden el espacio necesario para alcanzar su gran tamaño.

Para que el árbol crezca de manera perfecta, lo ideal es que la tierra donde se cultive sea húmeda o con un buen sistema de riego. El liquidámbar se da efectivamente en áreas donde el agua se encuentra a poca profundidad. De igual manera se aconseja que el terreno sea ácido, para que despliegue todo su colorido durante la estación otoñal.

Como dijimos anteriormente, no amerita ser podado continuamente, pues perdería su espectacular forma de pirámide con ramas que se multiplican desde la base del tronco. Lo que si se acostumbra, es a eliminar la madera muerta o seca al comienzo del otoño y las que vayan apareciendo cuando ya ha perdido sus hojas. En las zonas donde hace mucho frío, es importante no excederse con la poda, pues se vería debilitado.

Para su reproducción, se deben seguir ciertas pautas según la estación. En otoño se multiplica a través de sus semillas. Por esquejes en el verano y por acodo en primavera.

La recolección de las semillas del liquidámbar tendrá que hacerse al madurar sus frutos, ya que se deshacen y se abren rápidamente. La semilla tiene letargo interno, por lo que será apropiado someterla a un tratamiento antes de sembrarlas.



PROPIEDADES DEL LIQUIDÁMBAR

El liquidámbar es muy famoso porque de su corteza interna se obtiene un aceite llamado estoraque, el cual tiene diversos usos medicinales. Con él se preparan bálsamos y pomadas de gran uso comercial y casero.

Entre las afecciones que se tratan con el aceite están ansiedad, bronquitis, gripes, tos, cortes en la piel, ahogo y sarna.

También se usa como un efectivo expectorante en casos de catarro crónico, asma y bronquitis, pues tiene poderosos beneficios contra las enfermedades respiratorias.

Otros usos incluyen el tratamiento contra la gonorrea, leucorrea y lesiones cutáneas como parasitosis, eccemas y ulceraciones.

Para preparar el bálsamo de estoraque se deben hacer incisiones en el tronco del árbol y recolectar el aceite o resina.

Muchas personas también lo utilizan para perfumar y desodorizar el ambiente haciendo vapores al calentar el aceite del liquidámbar, similar a los sahumerios que se preparan con las hojas de eucaliptos.


domingo, 6 de agosto de 2017

Prunus Cerasífera

 Prunus Pissard (Prunus de Pisar)

Prunus cerasífera, conocido como ciruelo mirobolano,​ ciruelo-cerezo o ciruelo de jardín es una especie botánica del subgénero Prunus originaria del centro y este de Europa, y del centro y sudoeste de Asia.
Descripción

Es un arbusto grande, o pequeño árbol de hasta 6-15 m de altura, con hojas de 4-6 cm de largo, bordes aserrados, ápices agudos, glabras, salvo el nervio central en el envés.

Es uno de los primeros árboles europeos en florecer en primavera; flores blancas o rosas, 1,5-2 cm, con cinco pétalos. Su fruto es una drupa de 2-3 cm de diámetro, amarilla o roja, comestible, alcanzando la madurez a principios del otoño. Árbol de 8-14 m.
Pequeñas ciruelas del ciruelo de jardín. Flor del ciruelo rojo.
Flor del ciruelo rojo
Racimo de flores del ciruelo mirobolano (Prunus cerasifera).
La fruta puede comerse fresca en varias formas, siendo dulces y con buen sabor, mientras otras son ácidas, pero excelentes para mermeladas.

Es un árbol muy popular ornamental de jardín, y por su muy temprana floración. Se han desarrollado numerosos cultivares, muchos por su follaje purpura y flores rosadas, como Prunus cerasifera 'Pissardi' y 'Nigra'. Estas formas de follaje purpura también dan frutos púrpura oscuros, con la que se hacen jaleas atractivas, e intensamente coloreadas. Otras, como 'Lindsayae', tienen flores rosa pálidas y follaje verde.

Se multiplica por semilla y por esqueje; y las variedades por injerto. Vive en muchos climas: cálidos y fríos. Vegeta bien en suelos calizos y pobres, pero que tenga la humedad suficiente. Esta especie es diferente de Prunus domestica var. syriaca o Mirabelle.

Otros usosEl ciruelo rojo se ha enumerado como una de las 38 plantas que se utilizan para preparar las flores de Bach, un tipo de medicina alternativa promovida por su efecto en la salud. Sin embargo de acuerdo a la Investigación del Cáncer del Reino Unido, "no hay evidencia científica que demuestre que los remedios florales puede controlar, curar o prevenir cualquier tipo de enfermedad, incluyendo el cáncer".

Taxonomía

Prunus cerasifera fue descrita por Jakob Friedrich Ehrhart y publicado en Gartenkalender 4: 192–193, en el año 1784.

Etimología

Prunus: nombre genérico que proviene de un antiguo nombre griego (προύνη), y luego latino (prūnus, i) del ciruelo. Ya empleado por, entre otros, Virgilio (Geórgicas, 2, 34) y Plinio el Viejo (Historia naturalis,13, XIX, 64)

Cerasifera, epíteto derivado de Cerasus, cerezo y fer = tener. Que tiene o produce cerezas, aludiendo a sus pequeñas ciruelas.

Variedades aceptadas


Prunus cerasifera var. pissardii (Carrière) Koehne

Sinonimia

Cerasus myrobalanos hort.
Padus racemosa (Lam.) C.K.Schneid.
Padus racemosa subsp. racemosa
Prunus cerasifera subsp. myrobalana (L.) C.K.Schneid.
Prunus divaricata Ledeb.
Prunus domestica var. myrobalana L.
Prunus myrobalana (L.) Loisel.
Prunus cerasifera var. orientalis Popov
Prunus cerasifera subsp. sogdiana Cinovskis
Prunus mirabilis Sumner
Prunus orientalis Kudr.
Prunus sogdiana Vassilcz.

Nombres comunes
Ciruelo mirobolano, ciruelo de Pissard, ciruelo rojo, Pisardi, Myrobalan