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jueves, 2 de septiembre de 2021

¿Cuándo y dónde saco una planta del tiesto para llevarla a la tierra?

 

Cuando: a savia parada, es decir, cuando hay menor flujo de nutrientes, se han caído las hojas o los frutos, cuando no han brotado, ni florecido. Los meses más  adecuados son diciembre y enero. Donde: depende del origen de la planta/semilla, esto es muy importante. Ya que las plantas, al no tener movimientos como los animales, su defensa es la adaptación al medio por su genética,  de modo que si mezclamos grupos genéticos, la descendencia puede no adaptarse y morir, es una muerte silenciosa de esa especie, sobre todo en el clima mediterráneo.🌎 Si es comprada sin certificar: como no conocemos el origen, mejor ponerla en un jardín.🌏 Si es certificada: en la etiqueta nos dice su origen y por tanto es allí donde se plantará. 🌍 Si recogimos la semilla/estaquilla del campo: devolverla a su origen será un acierto. Y siempre dentro de su ecosistema correspondiente, teniendo en cuenta:

  •  ☀️ Solana y umbría 
  • 🌡 Temperatura máxima y mínima 
  • 💧 Humedad ambiental y edáfica 
  • ❄ Heladas y nieves
  • 🌳 Vegetación existente, estratos (arbóreo, matorral, pastizal)

¿Cómo lo hago?

Hay que hacer un hoyo el doble de grande que la maceta, tanto en diámetro como en profundidad, y extender las raíces de forma vertical a ser posible. Micorrizar la tierra, tapar, regar y dejar un pequeño  alcorque que recoja el agua hacia el pie del plantón.
Cada especie  tiene sus propias características y por eso es difícil generalizar, lo mejor antes de plantar es documentarse, informarse, consultar,…Plantar un árbol parece fácil,  que tenga hijos no tanto y que llegue a viejo… eso es para los nietos!

Cosas que NO deben hacerse

  • ⛔️ plantar en pleno mayo, o en verano! Fracaso seguro
  • 📛 plantones con flores. La adaptación al medio dañara los posibles frutos.
  • ❌ plantar sin mirar los requerimientos de cada especie. Mezclar chopos con pinos asegura la muerte de alguno de ellos, sino de ambos.
  • ⛔️ pese a estar muy cerca en metros del río, si hay un desnivel de más de dos metros de altura, plantar especies de ribera arriba! Adelfas y chopos necesitan mucha agua para crecer.
  • ⛔📛⛔️ el gasto público en actuaciones sin futuro que sólo sirven para poner número de árboles plantados! Basta de cometer errores con la naturaleza.

Puedes encontrar más información en el manual de reforestación con especies autóctonas.


ARBA


lunes, 5 de julio de 2021

Amenazas del bosque


Versión en pdf del artículo

Si has leído los artículos que hemos publicado durante este Año Internacional de los Bosques hasta ahora, entonces sabrás: que es un bosque, los tipos de bosques que existen, su diferencia con un cultivo forestal, los aprovechamientos y beneficios que nos dan.

Ahora llega el momento de ver cuáles son las amenazas que penden sobre ellos, para así poder luchar contra ellas.

Las amenazas que afectan a nuestros bosques no sólo lo hacen sobre los árboles, si no que, al desaparecer estos también se pierden con ellos todo lo que es el bosque en sí: hongos, microorganismos, fauna, etc.… De la misma manera, estas actuaciones pueden afectar a otros tipos de habitat, que si bien no son bosques en si, son tan importantes como ellos: tales como maquias, estepas cerealistas, pastizales, turberas, etc. Todas ellas con una gran diversidad que se perdería si estas desaparecieran.

Los tipos de amenazas que penden sobre los bosques las podemos dividir en dos grandes grupos: las que se producen directamente sobre el bosque y las acciones que no son directas sobre el bosque pero que sus consecuencias le afectan.

Amenazas directas

Talas del bosque

La tala de bosques consiste en la eliminación de los árboles por distintas razones:

Aprovechamiento de la madera. Cortas para uso de la madera. Esta amenaza cae sobre todo en los bosques pluviales, donde cortan grandes cantidades de árboles para el uso de su madera en muebles, suelos, etc.

Urbanización. Eliminación del bosque para edificación de viviendas o polígonos industriales. La construcción masiva de urbanizaciones que se ha realizado en este país ha producido la desaparición y degradación del bosque. No sólo por la edificación en sí, sino porque además, conllevan la construcción de carreteras, canalizaciones y la producción de contaminación; provocando una variación del funcionamiento del ecosistema. La alteración del bosque y su desaparición producida por la urbanización es una de las peores, pues en estos casos el bosque nunca se puede regenerar.

Para la ganadería. Corta y en algunos casos quema de los árboles para lageneración de pastos para el ganado.

Para agricultura. Se tala el bosque para cultivar en esa zona especies de consumo tanto para alimentación como para biomasa.

Para producción de biocombustibles. Se destruyen grandes cantidades de bosque para el cultivo de especies productoras de biocombustible, como está ocurriendo en Asia con la plantación de palmeras para la producción de biodiesel, destruyendo el bosque tropical.

Construcción de infraestructuras. Cuando se construyen carreteras, pantanos, puertos, etc., se hace desaparecer grandes cantidades de bosque natural.

Para cultivos forestales papeleros. Se suprime el bosque natural para introducir especies productoras de pasta de papel, como ocurre con las plantaciones de eucaliptos. Además, en estos casos, los árboles sembrados se cortan pocos años después de haber sido plantados. La siembra de árboles y su posterior corte, seguido por una nueva siembra y corte, en ciclos continuos, puede degradar el suelo y el agua. Con frecuencia, el agua arrastra el suelo de las pendientes limpias, lo que hace que el área no sea apropiada para nuevos árboles o para una regeneración natural de bosque.

Malos usos en la limpieza del bosque

Utilizando maquinaria pesada se erosiona el suelo y se pueden causar heridas a los árboles. Cuando se limpia excesivamente no se deja que el bosque se retroalimente. Las ramas y árboles caídos son necesarias para la formación del humus que alimenta el bosque.

Introducción de especies alóctonas

Al sacarlas de su hábitat natural e introducirlas en otros ecosistemas que no son el suyo, pueden desplazar a las especies autóctona, afectando así a la diversidad de la zona en la que se introducen, ya que pueden ocupar el lugar de las autóctonas. Estas especies pueden ser introducidas para distintos usos:

Para su aprovechamiento. Se utilizan especies alóctonas por ser decrecimiento más rápido para el aprovechamiento de su madera o para pasta de papel. Especies que como pasa con el eucalipto, si ocupa lugares de bosque o cercanos al bosque, acaba con los recursos hídricos de la zona perjudicando su entorno.

Para su uso en reforestaciones. En muchos casos la administración reforesta zonas con especies alóctonas que no sobreviven bien en el ambiente donde se plantan, y no permiten la regeneración del bosque natural típico de la zona.

Para su uso en jardinería. En muchas ocasiones las especies exóticas que se introducen en jardinería se convierten en una autentica plaga que desplaza a las propias del lugar. Por supuesto no todas las especies exóticas tienen un carácter invasor. La mayor parte de las especies exóticas son incapaces de sobrevivir de forma natural en los nuevos ecosistemas debido a incompatibilidad climática, enemigos biológicos… Un número importante de ellas puede llegar a naturalizarse, es decir, crecer de forma espontánea de determinados lugares normalmente cercanos al foco de introducción, siendo su presencia puntual. No obstante, hay unas pocas especies, que favorecidas por unas condiciones apropiadas y una vez asentadas en una nueva localización, no sólo se aclimatan, sino que su crecimiento se produce de forma incontrolada, colonizando el nuevo territorio y desplazando a las poblaciones locales. Su abundancia introduce grandes cambios en la estructura de las comunidades locales, causando profundas alteraciones en los ecosistemas y provocando en ocasiones pérdidas muy importantes en la economía del hombre al limitar o interferir en la disponibilidad de los recursos naturales. Esto ocurre con el Plumero o Hierba de la Pampa en la Cornisa Cantábrica, donde constituye una de las principales especies invasoras.

Introducidas accidentalmente. Pueden introducirse semillas de manera accidental, que si se reproducen y se naturalizan, podría ocurrir como en el caso anterior.

También puede ser una amenaza para nuestros bosques la introducción de especies animales alóctonas, como por ejemplo, algunas especies de insectos que son introducidas, en ocasiones, accidentalmente. Al no tener enemigos naturales se reproducen rápidamente hasta llegar a ser poblaciones casi epidémicas, comiendo grandes cantidades de hojas de los árboles y otras plantas. O llevando consigo hongos u otros microorganismos que pueden enfermar a nuestros bosques.

Incendios

Los incendios pueden ser provocados (intencionados o inconscientemente) o naturales.

Provocados intencionadamente. Los realizan pirómanos o personas antisociales y conflictivas. En algunos casos también los provocan personas interesadas en que desaparezca el bosque natural para así poder aprovechar los terrenos para su propio beneficio.

Provocados inconscientemente. Los causan imprudentes que dejan colillas sin apagar o hacen hogueras. Agricultores, que no tienen cuidado y al quemar los rastrojos causan incendios. Ganaderos que queman para la regeneración del pasto de una manera inconsciente. Y malos cazadores que provocando fuegos para favorecer a algunas especies cinegéticas.

Naturales. Producidos por rayos u otras causas naturales, estos son sólo el 4% de los que se producen en nuestro país.

Amenazas indirectas

Contaminación

La contaminación atmosférica debida a la combustión de combustibles fósiles produciendo CO2 gas que provoca el calentamiento global y el cambio climático. Además en la industria y los vehículos producen otros gases, dióxido de azufre y oxido nitroso, que producen la lluvia ácida. Así que podemos decir que les afectan a nuestros bosques:

El cambio climático. El clima mundial está sufriendo cambios que están afectando a los bosques. Las temperaturas medias anuales son más elevadas, se están modificando de las pautas pluviales y cada vez son más frecuente los fenómenos climáticos extremos (olas de calor, olas de frío, huracanes, etc.). Los bosque adaptados a un clima, con estos cambios, pueden debilitarse al no estar en las condiciones optimas de temperatura y precipitaciones a las que estaban adaptados. De esta manera se hacen más débiles ante plagas y enfermedades.

La lluvia ácida. Puede afectar directamente sobre las hojas y aciculas produciendo su muerte. Pero, el principal daño lo causa cuando llega al suelo y hace que se liberen los metales pesados que contiene, pero que usualmente son inaccesibles. La lluvia ácida los libera disolviéndolos y al mismo tiempo disuelve y retira por lavado, nutrientes vitales que se encuentran en el suelo, empobreciendo este.

Como hemos visto, hay muchas acciones que amenazan a nuestros bosques, pero si reflexionamos un poco, vemos que la mayor amenaza que pende sobre ellos es el ser humano, y que está en nuestra mano la protección y la salud de nuestros bosques naturales.

arba

lunes, 17 de mayo de 2021

El arrendajo, aliado de los bosques



Versión en pdf de este artículo

Se podría decir que el arrendajo es un ave, aunque realmente es un pájaro (orden paseriformes) perteneciente a la familia Corvidae, con un llamativo y sonoro nombre científico (Garrulus glandarius). Es el córvido ibérico que más ligado está a las comunidades forestales; tanto caducifolias como a aquellas de hoja inmarcesible.

La elección de esta especie para el presente artículo, se debe a una particularidad de carácter cognitivo que presentan estás aves, y que nos podría llamar la atención por parecernos un carácter más unido al “humano” que al “animal”.

La memoria del arrendajo es prodigiosa, o al menos eso aseguran algunos estudiosos de esta especie, pero lo más importante, a mi parecer, es la función natural que desarrollan en beneficio del bosque autóctono, y quién sabe si también sobre el alóctono.

El plumaje de los arrendajos es más llamativo que el del resto de los córvidos ibéricos, quizás por llevar una vida más ligada al bosque, como ocurre con las aves de selvas tropicales. El resto de córvidos españoles suelen mostrar tonos negros, grisáceos y blancos, a excepción del rabilargo (especie no originaría de la península ibérica) que luce colores azul-grisáceos. El arrendajo, en cambio, tiene un plumaje en general de tonos anaranjados, acompañado de tintes azules, blancos y negros.

Son llamativos algunos comportamientos que tiene esta especie en la naturaleza, como imitar el canto de otras aves; ya sea el de las oropéndolas, e incluso el de su potencial y principal depredador; el azor. No tengo noticia de cual puede ser la función de estás simulaciones, que si son entendibles en el pirata alcaudón atrayendo a sus presas, pero el nombre de arrendajo, proviene del vocablo arrendar, que tiene la acepción de imitar.

Cuando los arrendajos notan el picor de los ácaros en sus plumas, suelen acercarse a un hormiguero y bañarse en el ácido fórmico que producen sus inquilinas cuando se sienten amenazadas. Este ácido, parece ser que expulsa a los molestos ácaros, propiciando el cuidado del plumaje.

Durante la época de bonanza y en previsión para la de escasez, el arrendajo almacena miles de frutos, que más tarde, durante el duro invierno, le servirán de reserva para combatir el frío y el resto de las necesidades fisiológicas.

Pero, ¿cómo encuentra el arrendajo los frutos escondidos?, ¿tiene la capacidad de contar o más bien se fija en los ambientes donde los entierra?, ¿sabe que ha escondido en cada lugar?

Se realizó un estudio sobre una especie de arrendajo americano (Aphelocoma califórnica) y se llegaron a determinar algunas cuestiones.

Por lo visto, y a diferencia de lo que algunos creen, el arrendajo no sabe contar, entierra miles de frutos y semillas que son posteriormente encontradas por el conocimiento del ambiente, y cada una de las zonas de su territorio. Tengamos en cuenta que cualquier ave recorre varias veces al día su territorio, y es de vital importancia que conozca perfectamente las zonas de campeo y alimentación, las de huida, los territorios vecinos, y las zonas de celo y reproducción; es decir, conocer al detalle el ambiente circundante. Por lo tanto la gran capacidad de retención, está ligada a su capacidad visual y al perfecto reconocimiento del terreno.

Pero ahí no queda la cosa…, no solo tienen la capacidad de saber donde situó los frutos, sino que tienen capacidad de discernir qué tipo de fruto escondió. Eso se pudo demostrar experimentalmente y en cautividad, cuando después de que los arrendajos escondieran los dos tipos de alimentos (gusanos y cacahuetes), proporcionados por los investigadores, se les retiraba de sus jaulas, se limpiaban las marcas en la arena (para descartar esta posibilidad de localización) y se les eliminaba el alimento enterrado. Los resultados fueron sorprendentes, ya que tenían conciencia del alimento que tenían que buscar, según el tiempo que hubiera transcurrido. Es decir, teniendo conocimiento de antemano por los investigadores que los gusanos eran una delicia para ellos frente a los cacahuetes, si no pasaba mucho tiempo después de retirarlos de las jaulas donde habían escondido el alimento, al devolverlos a estas, se iban directamente a por los gusanos. Pero si había transcurrido mucho tiempo, parece ser que eran conscientes de que los gusanos muertos se descomponían antes, y se limitaban a buscar los cacahuetes.

Solo los pájaros que ya habían tenido experiencia con los gusanos y su carácter perecedero, podían discriminar entre desenterrar uno u otro alimento, según el tiempo transcurrido. Por lo tanto, se puede llegar a la conclusión de que esta característica del comportamiento que se daba solo en aquellas aves que ya habían tenido alguna experiencia previa, se debe más bien a un comportamiento aprendido y no innato.

Este fenómeno de naturaleza cognitiva que pueden desarrollar los arrendajos, no solo tiene la finalidad de llenar los buches de estas aves, sino que también tienen una función diseminadora de los frutos, propiciando la dispersión de nuestros bosques y al fin y al cabo la buena salud ambiental para los humanos. Esto es debido a que, aunque la memoria de los arrendajos es prodigiosa, no es infalible, y es frecuente que en ocasiones no encuentren la totalidad de los miles de frutos escondidos bajo tierra.

Por todo esto, y ya que estos córvidos han sido perseguidos durante décadas por el comportamiento de comer huevos y pollos de algunas aves, incluidas las cinegéticas, no estaría mal reflexionar sobre que nos compensa más, si tener un ambiente árido y lleno de perdices, o tener un ambiente natural y rico en todo tipo de especies de flora y fauna.


Ricardo Hernández / Naturalista

lunes, 22 de marzo de 2021

Bosques, tipos y nombres

 

Versión en pdf de este artículo

En la mente, cada individuo tiene una imagen que define la palabra: bosque. Para unos el bosque es algo oscuro y tenebroso (por las películas de terror), para otros es el lugar donde viven hadas y duendes (por los cuentos y leyendas) y para muchos es un lugar con árboles (por la FAO). Dicha imagen, se forma en nuestra mente a través de las experiencias que vivimos y sentimos.

Contemplar la densidad de un bosque, oler su perfume, acariciar la corteza de los árboles, escuchar el sonido del viento entre su follaje y saborear los frutos que nos ofrece, nos transmiten unas emociones y sensaciones que van más allá de los sentidos si sabemos combinar los factores. La sensación de frescor de un bosque no es más que su capacidad de dar sombra, retener la humedad ambiental y temperar el aire bajo su copa. La sensación de biodiversidad no es más que el ecosistema en un estado de equilibrio donde los distintos reinos de vida (flora, fauna, fungi, protistas y moneras) se combinan en complicadas interrelaciones creando sinergias que generan un sistema de vida complejo, difícil de encontrar en otros muchos lugares.

En el artículo del mes de enero, ya planteamos la diferencia entre bosque y cultivo forestal. Saber las diferentes denominaciones ampliará nuestros conocimientos de los bosques.

Diferentes tipos de bosques:

  • Bosque virgen: Es aquella masa vegetal arbórea que nunca ha sido alterada por la mano de las personas, World Resource Institute (WRI) Lo define como aquella masa forestal intacta, cuya dinámica y evolución depende del régimen de perturbaciones naturales, con nula o escasa intervención antrópica y lo suficientemente grande como para garantizar la supervivencia de poblaciones viables de todos los seres vivos que depende de él. Rivas-Martínez dice de ellos: Son los que nunca han sido alterados por el hombre, bien porque rara vez ha accedido a ellos, o porque el grado de intervención ha sido muy limitada y no han sido talados (a lo sumo algunas entresacas ocasionales). El 80% de los bosques vírgenes que ocupaban la tierra han desaparecido, y el 20% restante que aún queda, se encuentran amenazados por distintas causas.
  • Bosque primario: Es una masa vegetal arbórea que ha tenido en algún momento alguna intervención humana, pero sin llegar a desequilibrarlo jamás. Por ejemplo, la selva amazónica, donde los oriundos fomentaban la plantación de especies beneficiosas para la comunidad. Por lo tanto, los bosques primarios son aquellos que se encuentran en su óptimo climácico o en camino hacia él, después de haber sido alterados por el hombre en parte o en su totalidad. (Rivas – Martínez)
  • Bosque secundario: Masa vegetal arbórea que en algún momento ha sufrido una transformación en su estructura por parte de las personas. Por ejemplo, un bosque incendiado o talado y luego regenerado con el tiempo.
  • Bosque clímax: Se denomina así al ecosistema en su máxima etapa de progresión, es el óptimo donde hay un equilibrio dinámico entre todos los componentes del medio y los seres vivos que se encuentran en ese espacio. Son aquellos a preservar por sus valores ecológicos. Suelen ser bosques climáticos los vírgenes y los primarios.
  • Bosque regresivo: Es aquel ecosistema que no se encuentra en su etapa óptima, sino en una de grado inferior y tiende a ir hacia una menor complejidad del sistema. Suele producirse por una degradación como la tala, incendio…
  • Bosque cerrado: Aquella masa donde las copas de los árboles se tocan o juntan entre sí. En el suelo se refleja como una zona de sombra continua.
  • Bosque denso: Aquel que tiene una cobertura mayor del 75% de árboles en su superficie.
  • Bosque aclarado: Aquella masa donde las copas no se tocan entre sí, no forma un dosel continuo. En el suelo se refleja como zonas con insolación.
  • Bosque semidenso: Aquel que tiene una cobertura menor del 25% de árboles y de entre el 50–75% de arbustos.
  • Bosque de dehesa: Masa aclarada para aprovechamiento y beneficio humano, suele constar de una única especie arbórea dominante y pasto. Entre ellas encontramos las dehesas de encina para el ganado.
  • Bosque natural: Como contraposición a cultivo forestal. El que no ha necesitado la intervención humana, para su regenerado.
  • Bosque nativo o autóctono: sinónimo de natural.
  • Bosque artificial o alóctono: Masas plantadas con especies exóticas que son adaptables a las condiciones del lugar.
  • Bosque plantado: Sinónimo de artificial.
  • Bosque forestal: Masa vegetal arbórea con vocación para la producción de bienes y servicios forestales. Si estos ocupan una gran extensión se les ha dado en llamar Desierto verde.
  • Bosque seminatural: Masa vegetal arbórea restaurada por la mano de las personas ya sea de semilla o plantado.
  • Bosque mixto: Tradicionalmente se llama así a los bosques que no tienen definida una única especie dominante, como los bosques mixtos de hayas y robles. Este término se puede ver aplicado a bosques con varios estratos: árboles, arbustos, trepadoras, herbáceas…
  • Bosque intervenido: Masa arbórea afectada por el aprovechamiento humano y dañada en una parte de la vegetación de la masa.
  • Bosque achaparrado: Masa vegetal en etapas progresivas hacia el clímax, donde no tienen los árboles portes arbóreos, pero con tiempo se desarrollarán bosques secundarios.
  • Bosque modelo: Es una definición acuñada por una asociación internacional donde fomentan la integración social, ambiental y económica de los bosques para lograr la sostenibilidad de los mismos.

No me gustaría terminar sin una pequeña reflexión: Un bosque natural es único en sí mismo y por eso hay que respetarlo, cuidarlo y protegerlo. Un bosque no son solo seres vivos, es agua para el pueblo, suelo para cultivar, madera para construir, medicamentos para sanar y calidad de vida para disfrutar.

Un bosque debe ser sostenible ya que nos sustenta, un bosque debe estar bien gestionado.


FUENTE: ARBA


lunes, 25 de enero de 2021

Los matorrales autóctonos: plantar utilidad


Muchas veces se esgrime como argumento de algunas repoblaciones forestales el que son una eficaz medida contra la erosión. Sin pretender generalizar a todos los casos, la realidad es que, frecuentemente, son medidas a favor, sobre todo cuando conllevan el aterrazamiento del terreno.

En nuestro país, el principal proceso erosivo está constituido por la escorrentía superficial, ese discurrir de hilillos y pequeñas corrientes de agua y arroyadas. El clima mediterráneo y el relieve, bastante acusado, son sus principales causas, y la consecuencia más directa y grave, es la pérdida de suelo. En contra de lo que muchos defienden, el arbolado no es suficiente para evitar este fenómeno. Todos estamos acostumbrados a observar multitud de pinares y eucaliptales que, en zonas aterrazadas o no, carecen de suelo (muchas veces por la acción de las partes muertas, acidificantes en los pinares y antibióticas en los eucaliptales) y están surcados por multitud de canalillos. En zonas también arboladas pero con un precario equilibrio, como en dehesas sobreexplotadas y en pendiente, ocurre algo parecido. No hace falta mencionar los taludes, naturales o no, en que estos efectos se presentan multiplicados.

El clima que afecta a gran extensión de la península es el principal causante. La escasa lluvia no permite el existencia de una cobertura vegetal de especies herbáceas, como sucede en el caso de lugares con clima continental, y, por otra parte, cuando la lluvia llega, lo suele hacer de forma tumultuosa, lo que produce una fuerte erosión.

Contra este fenómeno podemos luchar conservando y favoreciendo nuestro matorral, rentable por muchos motivos, y productor y conservador de suelo. ¡Es importante plantar matorral!

¡Invirtamos este proceso!

Los matorrales son plantas leñosas de talla media, capaces de crecer en suelos más pobres de los que necesitan los bosques y también en los claros abiertos en estos, allá donde penetra la luz. Normalmente tienen un crecimiento rápido y la función, importantísima, de formar con las raíces una malla subterránea que mantiene el suelo forestal, algo semejante a como las plaquetas retienen una hemorragia.

Hay muchos tipos de matorrales, para todos los gustos: altos, bajos, gorditos, “arrastraos”, calurosos, frioleros, montañeros o playeros. Cada tipo de matorral se corresponde con una zona bioclimática y hay distintos tipos también según las exigencias de riqueza del suelo y su degradación. No nos vamos a detener ahora a describir los distintos tipos, pero sí os invitamos a colaborar activamente con la naturaleza acelerando el proceso antierosivo y plantando matorral.

Extensas zonas de nuestra geografía están ya cubiertas de forma natural con matorral, que suele ser convenientemente valorado, pero mientras que no exista una alternativa para la evolución de estos matorrales, deberíamos colaborar en su mantenimiento por las función antierosiva ya citada.

Pero, no solo tienen una función ecológica fundamental. También para el hombre son útiles, ya que de ellos obtienen productos como las esencias de plantas aromáticas (lavanda, jara,…), la miel, principios medicinales (salvia, tomillo, hisopo,…), leña (piorno, jara,…), maderas nobles (raíz de brezo, boj,…), etc.

Aquí os queremos recordar algunos aspectos de la salvia, el romero y el boj.

Salvia

Es una especie aromática y medicinal de múltiples aplicaciones: aromatizar ropas, armarios y comidas. Se usa contra el asma, la sudoración, el tabaquismo, …

La plantación se debe hacer en zonas áridas y preferentemente calizas, habitando hasta los 1.500 metros de altitud.




Romero

¿Quién no ha oído hablar de la miel de romero? ¿Y de su perfume? ¿O de sus maravillosas propiedades medicinales? Tónico, estimulante, antiespasmódico…

Admite todo tipo de suelos, aunque prefieren los calcáreos, de zonas secas y soleadas hasta los 1.500 metros de altitud.



Boj

Las manchas de matorral de esta especie sustentan un importante número de especies animales. Su madera ha sido siempre muy utilizada en artesanía por su dureza y también es conocido su uso en jardinería. Puede llegar a ejercer un papel vital en determinadas zonas.
Se debe plantar en zonas calcáreas, soportando bien la sombra y suelos poco profundos.



FUENTE: ARBA

viernes, 25 de diciembre de 2020

¿Qué es un bosque?

 

Encontrar una definición definitiva del concepto de bosque que se ajuste completamente a lo que son, es una tarea pendiente por no decir que es una quimera.

Hay varias que se ajustan bastante bien, pero dejan resquicios a malas interpretaciones malintencionadas en las que se puede incluir o excluir algún ejemplo real de cultivos forestales o de bosques.
Hoy en día es la era de la información, o es la era de la interpretación, puesto que la información que nos llega a los ciudadanos ya está hecha papilla para que nos la traguemos sin masticar, así no gastamos dientes, digo intelecto, digo energías para poder emplearlas en otros menesteres, ”…que sabrán estos ciudadanos… “.

De esta forma, la palabra bosque es empleada para dar una plusvalía a las
actuaciones que se llevan a cabo incluso como excusa. Como, por ejemplo, “batido de frutas del bosque”, o como en nuestras leyes:

En la exposición de motivos de la ley 43/2003,de 21 de noviembre, de Montes figura “la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de todos los tipos de bosques son fundamentales… Los bosques son parte del desarrollo sostenible. Esta declaración de la Asamblea de las Naciones Unidas, en su sesión especial de 1997,es una clara expresión del valor y el papel que los montes desempeñan en nuestra sociedad. ….” En el artículo 5 del capítulo I del título I acota el concepto de monte:

-“ A los efectos de esta ley, se entiende por monte todo terreno en el que vegetan especies forestales arbóreas, arbustivas, de matorral o herbácea, sea espontáneamente o procedan de siembra o plantación, que cumplan o puedan cumplir funciones ambientales, protectoras, productoras, culturales, paisajísticas o recreativas.
También tiene consideración de monte…”

En nuestro ordenamiento jurídico, el concepto de bosque se asimila dentro del concepto más amplio de monte, consecuencia lógica de la diversidad de paisajes y usos de los mismos.
Urge una definición legal del concepto de bosque para evitar que por ley se
autoricen actuaciones encaminadas a cumplirla en aquellos terrenos susceptibles de regeneración pasiva, empleando medios y presupuestos en otros terrenos que demandan actuaciones urgentes, como la recuperación de las especies climácicas del dominio público hidráulico del Estado, o el aumento de tamaño de los espacios naturales protegidos, las reservas de caza, las reservas genéticas o los bosques en explotación, entre otras.

En cuanto a los cultivos de árboles, su condición de cultivo ya define su
naturaleza productora de bienes materiales, siendo secundario los demás aspectos.
Por lo general, se sitúan en terrenos que históricamente se han empleado en la producción agropecuaria, como pueden ser antiguos prados, huertas y cultivos de regadío en márgenes de río y en suelos de vega, entre otros.

También deberían considerarse cultivos o plantaciones forestales las reforestaciones y forestaciones de grandes terrenos con función protectora,
productora, etc.

La plantación irregular de especies autóctonas no formará un bosque, estos se forman a sí mismos y actualmente se ha de trabajar en el sentido de ampliar y proteger los pocos bosques que quedan, dejando a la regeneración natural (asistida) que recupere, como manchas de aceite en crecimiento, algo de sus dominios potenciales.
Las plantaciones y siembras de especies autóctonas bien dirigidas, de poca extensión y en lugares clave pueden ayudar a aportar algunos de los mimbres que actualmente no abundan para que la casuística de la naturaleza pueda entretejer ese cesto que hemos y estamos destrozando para llegar a lo que somos como especie.Definiciones que creemos más ajustadas:


Definiciones que creemos más ajustadas:

¿Qué es un bosque?

Un bosque es un ecosistema natural complejo, dominado por especies arbóreas autóctonas locales y su vegetación acompañante, animales, hongos y microorganismos del suelo. Todos estos elementos establecen entre sí interrelaciones perdurables en el tiempo, autoabasteciéndose sin necesidad de la intervención del ser humano. No es por tanto, un conjunto de árboles uniformes y de idéntica edad.

¿Qué es un cultivo forestal?

Un cultivo forestal es una plantación de especies vegetales de interés comercial, alineadas, de la misma edad y por regla general alóctonas de la zona, ya que se encuentran fuera de su área geográfica natural.

Versión en pdf de este artículo

ARBA




martes, 12 de junio de 2018

Sobran árboles, faltan bosques


Por Fernando Bandín (Fragas do Mandeo)


Betanzos, septiembre de 2016. El profesor José Guitián Rivera se extiende en su charla. El público está absorto escuchando cómo elaboró los ingeniosos experimentos con los que evidenció el papel que juegan las aves y mamíferos en la dispersión de semillas de árboles y arbustos en las sierras del oriente gallego.

No me atrevo a interrumpirle para advertirle que su tiempo se ha agotado hace un buen rato. En el turno de preguntas insiste en los efectos negativos del avance del bosque. Sin embargo, los siguientes ponentes, los profesores Javier Amigo y Manuel Antonio Rodríguez Guitián, buenos conocedores de nuestra comarca disienten.

¿Cómo es posible que estas eminencias no se pongan de acuerdo? ¿Sobran o faltan árboles? En ocasiones como ésta, las paradojas son simplemente cuestiones mal planteadas: ambas posiciones son certeras.

El abandono y envejecimiento de la población en la montaña gallega han hecho que el paisaje en mosaico creado en su día por la actividad agropecuaria desaparezca aceleradamente, en favor de masas boscosas más amplias, pero menos heterogéneas, donde dominan unas pocas especies de gran envergadura, a la par que se reduce la diversidad de la fauna y flora que favorecían los ecotonos. Es difícil pergeñar una fórmula que logre atenuar esa transformación del paisaje.

No ha sucedido lo mismo en nuestra comarca, situada en la costa y con alta densidad poblacional. Las fotografías aéreas tomadas hace seis décadas confirman que apenas han aumentado los escasos bosques autóctonos, ya entonces relegados a las zonas más abruptas de los valles fluviales. Por el contrario, las explotaciones forestales dominadas por Eucalyptus globulus han robado grandes extensiones a la agricultura, llegando incluso a degradar laderas improductivas tras ocuparlas espontáneamente. Incentivar económicamente su sustitución por monocultivos de especies de maderas nobles atenuaría el problema subyacente, pero no lo resolvería.

Aquí faltan bosques donde las 22 especies locales de árboles autóctonos prosperen, formando masas suficientemente grandes como para permitir el despliegue de una variada flora nemoral y el robustecimiento de las poblaciones de fauna forestal. Donde los árboles puedan completar su ciclo vital, maximicen sus servicios ecosistémicos y sean auténticos refugios de biodiversidad, incluso cuando ya han muerto. Bosques en los cuales poder admirar la magnificencia de aquellos hace siglos desaparecidos de nuestra comarca.


Plantando árboles

A todo el mundo le gusta plantar árboles. Es entretenido, no cuesta gran esfuerzo y en una mañana se obtiene la bula para todos los pecados de consumismo irrefrenable que se cometan a lo largo del año. Si además participan niños, es altamente probable que lo recoja la prensa, lo cual permitirá alardear de haber sido protagonista de un evento noticiable. No hace falta preocuparse de asuntos tediosos, tales como si lo que se planta es una especie autóctona, ni sobre si es propia del hábitat que la acoge; tampoco de si se ha garantizado su permanencia hasta la edad adulta.

Cuando algunas empresas nos consultan sobre la posibilidad de ayudarnos a plantar árboles ―habitualmente más interesadas en team building o en low cost marketing que en materializar su responsabilidad social empresarial― se sorprenden cuando les decimos que plantar árboles es lo que menos nos preocupa. Para llegar a ese punto, primero tenemos que captar fondos entre nuestros simpatizantes y adquirir una parcela en una zona de alto valor ambiental; a continuación, hemos de cortar y secar las especies exóticas, preparar la parcela para su evolución a bosque autóctono y, eventualmente, plantar o sembrar árboles.

Posteriormente habrá que realizar labores de mantenimiento hasta que los árboles alcancen un tamaño que aconseje ceder el control a los procesos naturales. Por último, esperar un siglo para ver un hermoso bosque.


Deseucaliptizando

Estela es una mujer alta, alegre y deportiva. En su primera jornada de voluntariado nos contó su epifanía. Mediado un concierto de The Boss, se sintió agotada de tanto bailar. En el escenario, aquel vejestorio que podía ser su padre continuaba infatigable. Tenía que cambiar de vida y lo primero era dejar de fumar. Lo ha logrado y siempre que puede acude a nuestras convocatorias (le debemos una, señor Springsteen). Cada voluntario tiene sus motivaciones y a ella le gusta especialmente el esfuerzo que conlleva deseucaliptizar: es la primera en tomar una pulaski y preguntar por dónde empezamos.

Las pulaskis se comercializan con el nombre de hacha-azada, pues por un lado son un hacha convencional y por el otro tienen la hoja recta de una azada. Nosotros afilamos ambas hojas y le ponemos un mango de un metro de largo, lo cual nos permite trabajar erguidos cuando secamos los tocones de los eucaliptos.

Los maderistas son eficaces: arrasan con todo árbol que encuentren a su paso. Una vez se han llevado la madera que les interesa, dejan la parcela como un desolado campo de batalla. Los voluntarios hemos de recoger todas las ramas y amontonarlas en distintos puntos. Mientras se pudren lentamente y sus nutrientes se reincorporan al suelo, servirán de refugio a los microvertebrados que habitaban la parcela.

Al retirar las ramas encontramos arbolillos que se han salvado del cataclismo gracias a su flexibilidad juvenil. Hay que ponerles tutores e incluso protectores, pues los corzos gustan de ramonear sus yemas y en ocasiones son objeto de los embates de los machos. Por último, hay que evitar que rebroten los eucaliptos.

El método que utilizamos depende del tamaño del eucalipto. Si el grosor del tocón es inferior a los 6 cm, simplemente lo arrancamos. Para ello, primero retiramos con la azada algo de tierra a su alrededor para localizar las raíces. Con un giro de muñeca se pasa a modo hacha y se cortan las raíces secundarias que salen hacia los laterales. Luego se vuelve al modo azada y se da un certero golpe a la raíz principal por debajo del lignotubérculo. Para ello es útil haber determinado el lugar exacto de la raíz principal dándole unos golpes al tocón.

El lignotubérculo es un engrosamiento situado en la transición entre la raíz y el tronco. En ella el eucalipto almacena unas reservas que le permitirán sobrevivir a los incendios y a cualquier otra incidencia, como eran los destrozos que les provocaban los megamamíferos australianos en tiempos pretéritos. El eucalipto cortado, roto o quemado puede rebrotar tanto de la parte aérea del tocón (los restos del tronco) como de la parte subterránea (el lignotubérculo), pero no de las raíces.

Cuando el tronco es demasiado grueso para aplicar el método anterior, lo que hacemos es arrancar con la pulaski la corteza del tocón, para lo cual son útiles ambas hojas. El objetivo es alcanzar la madera y dañar severamente el tejido meristemático, situado entre la corteza y la albura, pues de él surgen los rebrotes.

Con ello no se garantiza la muerte del tocón en todos los casos, ya que siempre puede rebrotar de la parte no accesible del lignotubérculo. Pero los daños infligidos suelen provocar su pudrición, especialmente si la operación se realiza cuando los días comienzan a ser cortos y llueve abundantemente. En los casos más resistentes, donde incluso los brotes tiernos sobreviven a las heladas invernales, basta con repetir la operación en los puntos de rebrote.

Las setas que nacen en los tocones muertos, y los insectos saproxílicos que se alimentan de ellos, dan fe de que este método es tan efectivo como ecológico. Podríamos ahorrar esfuerzo utilizando productos químicos, pero no conocemos ninguno con garantías de inocuidad. Tampoco recurrimos al uso de maquinaria pesada, debido a la elevada pendiente, a los numerosos afloramientos graníticos y a que también se dañarían los tocones de las especies autóctonas, buena parte de los cuales rebrotan con mucha fuerza una vez eliminada la competencia de los eucaliptos.


Más allá del bosque


Betanzos está situado en la confluencia del río Mandeo y de su principal tributario, el Mendo. La cercanía del mar hace que las mareas sean patentes en la villa. Por ello son frecuentes las inundaciones cuando las avenidas de agua creadas por las borrascas no evacúan al mar por coincidir con la pleamar de una marea viva.

La solución está fuera del municipio, pues son las brañas localizadas en la cabecera de la cuenca y los bosques de ladera a lo largo de su curso quienes pueden amortiguar los picos de las avenidas. Los expertos en el cambio climático nos advierten sobre la subida del nivel del mar y del incremento en la frecuencia de eventos extremos, desde las sequías a las inundaciones. Así que este problema se agravará.

Aquí vemos un claro ejemplo de cómo los servicios ecosistémicos de nuestros bosques, más allá de su papel como refugios de biodiversidad, son clave para determinadas poblaciones. El abanico es amplio: desde la recarga de los acuíferos hasta el efecto barrera frente a los incendios originados en las explotaciones forestales. Incluso aquellos servicios de naturaleza intangible, como los valores estéticos de su paisaje, tienen una clara traducción económica, beneficiando en este caso al sector turístico. De las inversiones públicas en la lucha contra las inundaciones o los fuegos, de abastecimiento de agua o de promoción turística, entre otras, ¿cuánto se destina a la recuperación de estos bosques? Parece que su estado solo preocupa a los amantes de la naturaleza.

Por otra parte, las explotaciones forestales en las laderas del valle no pueden realizar plenamente los mismos servicios ecosistémicos que un bosque autóctono maduro. En nuestra comarca, el ciclo medio de explotación del eucalipto son 14 años. Nunca alcanzan la madurez, siendo meros arbolillos la mayor parte de su vida.

Al menos una vez cada tres lustros se produce la tala a mata rasa de la parcela, acompañada de intensos procesos erosivos. Los rendimientos económicos, en esas condiciones orográficas, son tan bajos que no justifican la ausencia de bosque autóctono. Sin embargo, estamos de acuerdo con sus propietarios: no están obligados legalmente a preocuparse por el bien común.

Aunque popular en el sector forestal, el eucalipto carga con el lastre de ser en nuestra tierra una especie exótica invasora. Un dictamen reciente del Comité Científico de Flora y Fauna Silvestres del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente asevera que cumple los criterios de la UICN para calificarlo de tal guisa, por lo cual recomienda su inclusión en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. En concreto, este órgano consultivo considera que transforma el medio, modifica el funcionamiento de los ecosistemas y altera las características fisicoquímicas del suelo, desplaza la flora y fauna autóctonas, disminuye la biodiversidad, aumenta el riesgo de incendios y coloniza espacios abiertos tanto naturales como semi-naturales y antrópicos. Resumiendo: ¡Una joya!

Un poco de tiempo


Estela y el resto de los voluntarios volvemos de las jornadas de deseucaliptización agotados, pero realmente satisfechos. Los árboles autóctonos rebrotarán de los tocones o nacerán de semillas traídas por el viento, por aves como los arrendajos y por mamíferos como el tejón.

Cuando sea necesario, reforzaremos el proceso plantando y sembrando, con especial cuidado de utilizar ecotipos locales. Los protegeremos y guiaremos para enderezarlos. Mientras sean pequeños, mantendremos bajo control a los tojos, zarzas y escobas para que no los eclipsen. Llegado un día, descansaremos a su sombra.

Así hemos recuperado 6 hectáreas de bosque y esperamos hacerlo próximamente en cuatro más. Se equivocaron los lugareños que pronosticaron nuestro fracaso. Y es que la sabiduría popular a veces se equivoca.

FUENTE: ARBA

jueves, 14 de diciembre de 2017

Guía del Quercus

Con este audiovisual creado por la Asociación vida silvestre Ibérica compartimos su iniciativa para conocer las pequeñas diferencias que permiten clasificar a las especies del género quercus que nos podemos encontrar en nuestro país.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Los árboles viejos son clave en el equilibrio ecológico del planeta


A esta conclusión se llegó después de analizar 673.046 árboles de 403 especies de parcelas forestales.

El paradigma que se asumía desde siempre en el mundo de los silvicultores, según el cual los árboles paran de crecer en masa una vez alcanzan ciertos tamaños y pierden su vigor a medida que envejecen, ha tenido un giro de 180 grados.

En la actualidad se sugiere analizar este fenómeno desde otras perspectivas, porque su dinámica no es igual a la de los humanos, quienes paulatinamente dejan de crecer y reducen su metabolismo.

Después de analizar 673.000 individuos de 403 especies de parcelas forestales en climas tropicales y templados del mundo, se halló que el 97 % de los más antiguos seguían creciendo en masa, lo que les permite capturar grandes cantidades de CO2 y eliminarlo de la atmósfera.

Según Álvaro Duque, coautor de la investigación, profesor de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín y experto en bosques, ello contradice la idea de que el crecimiento en masa de los árboles grandes se detiene una vez estos alcanzan cierto tamaño.

Según la publicación Nature News de enero de 2014, se estima que un árbol de 100 centímetros (cm) puede crecer anualmente 52 veces más que uno de 10 cm. Los resultados del estudio muestran, por ejemplo, que en una parcela de bosque maduro en el oeste de Estados Unidos, los árboles de más de 100 cm de diámetro comprenden solo el 6 % de especies, pero representan el 33 % del crecimiento.

En consecuencia, el estudio fue liderado por Nathan Stephenson, ecólogo del Servicio Geológico de Estados Unidos, a quien se unieron 37 investigadores de diversos países –entre ellos el profesor Duque-, para analizar la información de la dinámica de la biomasa en los bosques del mundo. El equipo calculó las tasas de crecimiento en relación con características funcionales y evolutivas.

En una parcela de 100 × 100 metros se midieron e identificaron todos los árboles. Mediante el uso de ecuaciones alométricas (herramientas utilizadas para medir volumen y biomasa de los árboles) se convirtió a masa el diámetro de su tamaño, teniendo en cuenta la densidad específica de la madera. A partir de ahí, se cuantificó para cada individuo su crecimiento, correspondiente al período establecido para el análisis.

Los resultados revelan que las especies que alcanzan grandes tamaños van a ser en gran medida representativas de este fenómeno. Para Duque, hay familias en nuestros bosques que alcanzan dimensiones muy grandes, como Leguminosae, Bombacaceae y Lecythidaceae, entre otras. En las tierras altas, los robles (Fagaceae) juegan un papel preponderante.

Lo anterior se reafirma con los resultados que ayudan a resolver algunas de estas contradicciones. Maurizio Mencuccini, ecólogo forestal de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido), afirma que los más jóvenes pueden crecer más rápido en una escala relativa, lo que significa que requieren de menos tiempo para, por ejemplo, doblar su tamaño. Sin embargo, en cantidades netas, los más viejos siguen aumentando su crecimiento.

Para el análisis de Colombia, se incluyeron datos de zonas de tierras bajas y de los Andes, pero según Duque había una limitación con respecto al número de árboles, por lo que se consideraron muy pocos. Sin embargo, puntualizó que la representatividad de los bosques tropicales y no tropicales estudiados hace que los resultados sean concluyentes para todos los bosques de nuestro país.

La importancia de capturar CO2 radica en que es uno de los principales gases de efecto invernadero que se está acumulando en la atmósfera, lo cual tiene consecuencias directas sobre el calentamiento global. Teniendo en cuenta el incremento aproximado en la temperatura en los últimos 30 años, de entre 1 y 2 °C por encima de los niveles históricos, si no existieran los bosques, este rango se hubiera duplicado.

Fuente: Redacción Ambientum

martes, 24 de octubre de 2017

Tierra quemada


Tierra quemada: lo que dicen los datos sobre incendios
En lo que va de año se ha calcinado cinco veces más masa forestal que en 2016. La lucha contra el fuego aún no es efectiva.


Cerca de 56.000 hectáreas quemadas como consecuencia de 3.310 incendios forestales desde principios de año hasta el pasado 9 de julio, incluyendo las 8.500 que ardieron en Doñana sin que nadie haya asumido ninguna responsabilidad. A ellas se suman las 4.000 hectáreas ya quemadas en los 150 focos que arden desde este fin de semana en Galicia.

En los últimos 55 años, la superficie quemada en el Estado español se acerca a los 8 millones de hectáreas. Sin embargo, los efectivos reales para la lucha contra esta lacra no están claros, ya que el presupuesto destinado a la prevención y extinción está repartido entre comunidades autónomas, ministerios y entes locales, que en muchas ocasiones no publican cifras, según señala el ecólogo Fernando Prieto. No hay una coordinación estatal en cuanto a la prevención de incendios, medida a la que solo se destina el 20% del total presupuestario relacionado con la protección de los bosques ante el fuego, frente al 80% dedicado a la extinción de incendios.


El eucalipto, un árbol de origen australiano cuya plantación en España fue extendida masivamente por el régimen franquista en detrimento de robles o encinas —más resistentes al fuego—, sigue extendiéndose por la península gracias a la industria papelera, especialmente a Ence, el principal gestor forestal privado y en cuyo consejo de administración figura la exministra de Medio Ambiente Isabel Tocino. España y Portugal —el Gobierno de este último ha anunciado que no autorizará más plantaciones de este árbol tras sufrir un incendio en el que murieron 64 personas—, suman más del 7% de los eucaliptos del mundo. Mientras, los profesionales de la lucha contra el fuego, en muchos territorios divididos entre bomberos forestales voluntarios y empleados de empresas privadas, denuncian sus condiciones laborales.

FUENTE: EL SALTO






domingo, 15 de octubre de 2017

Tuya

Thuja
La Thuja o Tuya es una conífera de la familia de los cipreses propia de las zonas templadas. Bajo esta denominación se concentran cinco variedades diferentes de árbol, dos de ellos originarios de Norteamérica y los otros tres, del continente asiático.

En todos los casos, las tuyas son árboles de hoja perenne, que se mantienen siempre de color verde en su follaje. Sus hojas son escamiformes (es decir, están dispuestas como las escamas del cuerpo de los peces).

El tronco de la tuya es de color rojizo y de textura fibrosa. Su madera es ligera, suave, aromática y resiste bien el paso del tiempo. De ahí que sea un material muy utilizado en carpintería. Con ella se realizan, por ejemplo, postes telefónicos o de la luz, e incluso arcones y baúles (ya que su aroma repele a las polillas y a las especies comedoras de madera). También se emplea para confeccionar las cajas de las guitarras.

La altura de la tuya oscila entre los tres y los dieciocho metros, razón por la que se utilizan en los vallados de parcelas, especialmente de cementerios. A pesar de esta gran altura suele emplearse como seto podándose regularmente su copa para que aguante en este tamaño.

Estas variedades de ciprés se cultivan como árboles ornamentales y es frecuente encontrarlos en calles, parques, e incluso en jardines particulares.


Si estamos valorando la posibilidad de plantar tuyas en nuestro jardín debemos tener en cuenta lo siguiente:

Se pueden plantar a partir de semillas y esquejes. Las primeras se plantan con la llegada de la primavera, mientras que para los plantones hay que esperar al mes de agosto.

Entre las semillas hay que dejar un espacio de, al menos, un metro para que al crecer no se estorben unos a otros.

Las tuyas son árboles resistentes que se adaptan a cualquier tipo de terreno. Sin embargo, es recomendable abonarlo con profusión, sobre todo durante el primer año de vida.

Para que su cultivo sea exitoso debe colocarse en una zona soleada y su riego regular en épocas de calor o sequía ya que le gusta la humedad. No debemos, sin embargo, excedernos en el empleo del líquido elemento pues la formación de charcos podría ahogar a la tuya o atraer a insectos. Si nos hemos excedido con el riego las hojas se volverán de color amarillo. Ante este síntoma debemos reaccionar dejando de hidratar la planta durante varios días, hasta que absorba toda la humedad que le rodea.

Podemos plantar en maceta las variantes de árboles más pequeñas pero siempre deberemos hacerlo en un recipiente grande y profundo. De esta manera estaremos facilitando el crecimiento de las raíces y obtendremos ejemplares sanos y fuertes.

Estas variantes de ciprés son especialmente sensibles a los insectos y a los hongos, que se sienten atraídos por su madera blanda.



domingo, 3 de septiembre de 2017

Acacia de tres espinas

 Gleditsia triacanthos

Acacia de tres espinas, acacia de tres púas (cast.); acàcia de tres punxes (cat.); arkazia hiruarantza (eusk.); espinheiro-da-Virgínia (port.); honey locust, thorny locust (ing.).














¿SABÍAS QUE…? De sus legumbres se extrae una sustancia utilizada para espesar y dar consistencia a mermeladas, helados, pasteles, cremas, dentífricos, jabones, papel, telas, etc.







DESCRIPCIÓN

Árbol grande y corpulento que puede alcanzar los 40 m, de corteza gris lisa y agrietada. A menudo muestra grandes espinas aceradas que salen en grupos de tres, con una central gruesa y dos laterales algo más finas, de ahí sus nombres científico y común. Las hojas son caducas, alternas, de 20-40 cm de largo y compuestas por 8-20 hojuelas o folíolos en número par (paripinnadas).

Estas hojuelas son ovaladas, de 1-3,5 cm de largo y con el margen ligeramente crenado o con dientes muy finos, de manera que puede parecer que es entero. Las flores son verdosas y salen agrupadas en filamentos colgantes. El fruto es una legumbre muy vistosa y grande que con frecuencia permanece en el árbol después de haberse caído las hojas. Son parecidas a las del algarrobo (Ceratonia siliqua L.), pero algo más grandes y estrechas. Miden 20-40 cm de largo por 2,5-5 cm de ancho y son de color café.

ECOLOGÍA

Se trata de una planta que crece rápidamente y soporta bien la contaminación, los climas extremos y las podas severas, al punto de que muchos ejemplares se ven huecos debido a los desmoches abusivos. Aunque aguanta bien la sequía, potencialmente es una especie de ribera que crece mucho mejor con buena iluminación. Cuando se asilvestra se asocia a olmedas, choperas y alamedas. Crece de forma natural desde el nivel del mar hasta los 600 m, si bien aparece plantada en muchos lugares y a mayor altitud.


DISTRIBUCIÓN

De forma natural habita en el centro y este de Norteamérica. En la Península se encuentra en todo el territorio como planta ornamental y se asilvestra con frecuencia en muchos lugares. Es especialmente abundante en algunas riberas de Málaga, Murcia y Granada, y en el curso bajo del río Mondego, en A Coruña. Está incluida en el Atlas de las plantas alóctonas invasoras en España.




MÁS INFORMACIÓN

Su principal utilidad es como árbol ornamental, del que hay numerosas variedades de jardinería. Sin embargo, las aceradas espinas que salen de sus troncos y ramas hacen que sea potencialmente peligrosa en parques y jardines, sobre todo para los niños.

Sus legumbres son parecidas a las del algarrobo; de hecho el mucílago de la semilla podría ser un buen sustituto del garrofín. En EEUU se hace un licor con él. Hay quienes se han comido las legumbres pensando que eran algarrobas, aunque en tiempos de escasez no se debieron hacer ascos a este alimento, que también se utiliza como forraje para el ganado.

Por otro lado, con sus semillas se confeccionan collares rústicos.

El nombre de Gleditsia está dedicado al botánico alemán del siglo XVIII Johann Gottlieb Gleditsch; triacanthos alude a las espinas que salen de tres en tres, del griego ácantha, que quiere decir ‘espina’.