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lunes, 5 de julio de 2021

Amenazas del bosque


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Si has leído los artículos que hemos publicado durante este Año Internacional de los Bosques hasta ahora, entonces sabrás: que es un bosque, los tipos de bosques que existen, su diferencia con un cultivo forestal, los aprovechamientos y beneficios que nos dan.

Ahora llega el momento de ver cuáles son las amenazas que penden sobre ellos, para así poder luchar contra ellas.

Las amenazas que afectan a nuestros bosques no sólo lo hacen sobre los árboles, si no que, al desaparecer estos también se pierden con ellos todo lo que es el bosque en sí: hongos, microorganismos, fauna, etc.… De la misma manera, estas actuaciones pueden afectar a otros tipos de habitat, que si bien no son bosques en si, son tan importantes como ellos: tales como maquias, estepas cerealistas, pastizales, turberas, etc. Todas ellas con una gran diversidad que se perdería si estas desaparecieran.

Los tipos de amenazas que penden sobre los bosques las podemos dividir en dos grandes grupos: las que se producen directamente sobre el bosque y las acciones que no son directas sobre el bosque pero que sus consecuencias le afectan.

Amenazas directas

Talas del bosque

La tala de bosques consiste en la eliminación de los árboles por distintas razones:

Aprovechamiento de la madera. Cortas para uso de la madera. Esta amenaza cae sobre todo en los bosques pluviales, donde cortan grandes cantidades de árboles para el uso de su madera en muebles, suelos, etc.

Urbanización. Eliminación del bosque para edificación de viviendas o polígonos industriales. La construcción masiva de urbanizaciones que se ha realizado en este país ha producido la desaparición y degradación del bosque. No sólo por la edificación en sí, sino porque además, conllevan la construcción de carreteras, canalizaciones y la producción de contaminación; provocando una variación del funcionamiento del ecosistema. La alteración del bosque y su desaparición producida por la urbanización es una de las peores, pues en estos casos el bosque nunca se puede regenerar.

Para la ganadería. Corta y en algunos casos quema de los árboles para lageneración de pastos para el ganado.

Para agricultura. Se tala el bosque para cultivar en esa zona especies de consumo tanto para alimentación como para biomasa.

Para producción de biocombustibles. Se destruyen grandes cantidades de bosque para el cultivo de especies productoras de biocombustible, como está ocurriendo en Asia con la plantación de palmeras para la producción de biodiesel, destruyendo el bosque tropical.

Construcción de infraestructuras. Cuando se construyen carreteras, pantanos, puertos, etc., se hace desaparecer grandes cantidades de bosque natural.

Para cultivos forestales papeleros. Se suprime el bosque natural para introducir especies productoras de pasta de papel, como ocurre con las plantaciones de eucaliptos. Además, en estos casos, los árboles sembrados se cortan pocos años después de haber sido plantados. La siembra de árboles y su posterior corte, seguido por una nueva siembra y corte, en ciclos continuos, puede degradar el suelo y el agua. Con frecuencia, el agua arrastra el suelo de las pendientes limpias, lo que hace que el área no sea apropiada para nuevos árboles o para una regeneración natural de bosque.

Malos usos en la limpieza del bosque

Utilizando maquinaria pesada se erosiona el suelo y se pueden causar heridas a los árboles. Cuando se limpia excesivamente no se deja que el bosque se retroalimente. Las ramas y árboles caídos son necesarias para la formación del humus que alimenta el bosque.

Introducción de especies alóctonas

Al sacarlas de su hábitat natural e introducirlas en otros ecosistemas que no son el suyo, pueden desplazar a las especies autóctona, afectando así a la diversidad de la zona en la que se introducen, ya que pueden ocupar el lugar de las autóctonas. Estas especies pueden ser introducidas para distintos usos:

Para su aprovechamiento. Se utilizan especies alóctonas por ser decrecimiento más rápido para el aprovechamiento de su madera o para pasta de papel. Especies que como pasa con el eucalipto, si ocupa lugares de bosque o cercanos al bosque, acaba con los recursos hídricos de la zona perjudicando su entorno.

Para su uso en reforestaciones. En muchos casos la administración reforesta zonas con especies alóctonas que no sobreviven bien en el ambiente donde se plantan, y no permiten la regeneración del bosque natural típico de la zona.

Para su uso en jardinería. En muchas ocasiones las especies exóticas que se introducen en jardinería se convierten en una autentica plaga que desplaza a las propias del lugar. Por supuesto no todas las especies exóticas tienen un carácter invasor. La mayor parte de las especies exóticas son incapaces de sobrevivir de forma natural en los nuevos ecosistemas debido a incompatibilidad climática, enemigos biológicos… Un número importante de ellas puede llegar a naturalizarse, es decir, crecer de forma espontánea de determinados lugares normalmente cercanos al foco de introducción, siendo su presencia puntual. No obstante, hay unas pocas especies, que favorecidas por unas condiciones apropiadas y una vez asentadas en una nueva localización, no sólo se aclimatan, sino que su crecimiento se produce de forma incontrolada, colonizando el nuevo territorio y desplazando a las poblaciones locales. Su abundancia introduce grandes cambios en la estructura de las comunidades locales, causando profundas alteraciones en los ecosistemas y provocando en ocasiones pérdidas muy importantes en la economía del hombre al limitar o interferir en la disponibilidad de los recursos naturales. Esto ocurre con el Plumero o Hierba de la Pampa en la Cornisa Cantábrica, donde constituye una de las principales especies invasoras.

Introducidas accidentalmente. Pueden introducirse semillas de manera accidental, que si se reproducen y se naturalizan, podría ocurrir como en el caso anterior.

También puede ser una amenaza para nuestros bosques la introducción de especies animales alóctonas, como por ejemplo, algunas especies de insectos que son introducidas, en ocasiones, accidentalmente. Al no tener enemigos naturales se reproducen rápidamente hasta llegar a ser poblaciones casi epidémicas, comiendo grandes cantidades de hojas de los árboles y otras plantas. O llevando consigo hongos u otros microorganismos que pueden enfermar a nuestros bosques.

Incendios

Los incendios pueden ser provocados (intencionados o inconscientemente) o naturales.

Provocados intencionadamente. Los realizan pirómanos o personas antisociales y conflictivas. En algunos casos también los provocan personas interesadas en que desaparezca el bosque natural para así poder aprovechar los terrenos para su propio beneficio.

Provocados inconscientemente. Los causan imprudentes que dejan colillas sin apagar o hacen hogueras. Agricultores, que no tienen cuidado y al quemar los rastrojos causan incendios. Ganaderos que queman para la regeneración del pasto de una manera inconsciente. Y malos cazadores que provocando fuegos para favorecer a algunas especies cinegéticas.

Naturales. Producidos por rayos u otras causas naturales, estos son sólo el 4% de los que se producen en nuestro país.

Amenazas indirectas

Contaminación

La contaminación atmosférica debida a la combustión de combustibles fósiles produciendo CO2 gas que provoca el calentamiento global y el cambio climático. Además en la industria y los vehículos producen otros gases, dióxido de azufre y oxido nitroso, que producen la lluvia ácida. Así que podemos decir que les afectan a nuestros bosques:

El cambio climático. El clima mundial está sufriendo cambios que están afectando a los bosques. Las temperaturas medias anuales son más elevadas, se están modificando de las pautas pluviales y cada vez son más frecuente los fenómenos climáticos extremos (olas de calor, olas de frío, huracanes, etc.). Los bosque adaptados a un clima, con estos cambios, pueden debilitarse al no estar en las condiciones optimas de temperatura y precipitaciones a las que estaban adaptados. De esta manera se hacen más débiles ante plagas y enfermedades.

La lluvia ácida. Puede afectar directamente sobre las hojas y aciculas produciendo su muerte. Pero, el principal daño lo causa cuando llega al suelo y hace que se liberen los metales pesados que contiene, pero que usualmente son inaccesibles. La lluvia ácida los libera disolviéndolos y al mismo tiempo disuelve y retira por lavado, nutrientes vitales que se encuentran en el suelo, empobreciendo este.

Como hemos visto, hay muchas acciones que amenazan a nuestros bosques, pero si reflexionamos un poco, vemos que la mayor amenaza que pende sobre ellos es el ser humano, y que está en nuestra mano la protección y la salud de nuestros bosques naturales.

arba

lunes, 7 de junio de 2021

Treinta años trabajando con el tejo


Emilio Blanco & Fernando Vasco. Amigos del Tejo y las Tejedas. AATT (ARBA)

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Introducción

El tejo (Taxus baccata) es una especie arbórea muy especial, en ella se dan cita un conjunto de características que la hacen ser única en el contexto geográfico donde vive. Se trata sin duda de nuestra especie arbórea favorita, aunque reconocemos el valor e interés que tienen todas nuestras especies arbóreas autóctonas, todas ellas son muy importantes y especiales, pero el tejo aún más.

Es realmente un árbol curioso tanto en el ámbito biológico como en el cultural, lo que hace que haya atraído desde siempre a biólogos, botánicos, naturalistas, e incluso a historiadores y lingüistas. Gracias al tejo nosotros hemos aprendido muchas cosas de ecología, de geografía y otros muchos campos del saber. Nuestro interés ha ido siempre más allá del estricto campo de conocimiento, habiendo representado para nosotros un estímulo para viajar y conocer sierras y gentes, sintiendo emociones difíciles de expresar, lo que nos sigue ocurriendo cada vez que visitamos un lugar con presencia de tejos.

Este trabajo sólo pretende dar una visión general de conjunto de los diversos campos de estudio del tejo, por casi todos los cuales nos hemos interesado en estos años, mostrando de una forma divulgativa a los no iniciados la gran cantidad de aspectos apasionantes que reúne la especie.

Antecedentes. Orígenes

Al decir orígenes nos queremos referir, en este caso, a nuestros antecedentes en cuanto al interés por la especie y los comienzos de nuestros estudios sobre el tejo. En los años 70 u 80 (s.XX) ya nos interesábamos por esta especie, nos llamaba especialmente la atención su rareza y longevidad, su lento crecimiento o su belleza y toxicidad conocida. Pero no es hasta el año 1984 —hace ahora justo 30 años— cuando a raíz de la publicación de un artículo de Ignacio Sobrón en el cuaderno nº 15 de la revista Quercus y de la lectura del primer libro de Enrique Loriente sobre árboles y tejos singulares de Cantabria, que nos animamos a profundizar en su estudio y se fragua lo que luego sería el Proyecto Tejo, llevado a cabo por la entonces recién creada Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA).

Muchos bosques de tejos debieron coronar las partes altas de la provincia. Muchos, muchísimos se han talado. Hemos contemplado, recientemente, lo que podríamos llamar un cementerio de viejos tejos en la Florida. Allí se ofrece a los amantes de la naturaleza un espectáculo deplorable, troncos y troncos yacen absurdamente en el suelo. No se puede comprender esta falta de respeto hacia el árbol. Enrique Loriente, 1982. Árboles Singulares de Cantabria

A partir de aquí realizaríamos, junto con Simón Cortés, el Libro del Tejo. Un proyecto para su conservación (entre 1994-2000) que tendría muy buena acogida y repercusión de cara a la revalorización e interés por la especie y sería el punto de partida de lo que ocurrió después, con la organización de las I Jornadas Internacionales sobre el Tejo en Alcoy (SERRA ed. 2007) y la creación posterior de la Asociación Amigos del Tejo y las Tejedas (AATT).

Nombres. Toponimia

Comenzando por los nombres y la toponimia relativa al tejo, diremos que este tema ya por sí sólo resulta apasionante. Analizando los nombres en las diferentes lenguas ibéricas derivados tanto de su raíz latina, vasca o germánica, hemos recopilado en estos años más de 50 nombres, la mayoría derivados del latín Taxus, término de origen desconocido con el que debieron denominar a esta especie los romanos, sin que se sepa con seguridad su significado.

Resultan muy originales en castellano los nombres que tienen otro origen como “matagallinas” o “papagallinas” recogido en Salamanca, o “quiner” en catalan (Montseny), o bien sabina negra (Aragón). Incluso se ha especulado con que el nombre de Iberia o íbero, incluso el río Ebro, podrían derivar de la raíz gaelica ivi o iva, que significa tejo, que dio también eibe en irlandés, aunque esto es muy especulativo (incluso el término Eburus que daría posteriormente Eburones:” hombres del tejo”)

En cuanto a fitotoponimia del tejo decir que es una herramienta muy importante en el trabajo de investigación de la especie. La búsqueda de topónimos relacionados con tejo nos ha llevado a inventariar muchos lugares nuevos con presencia. Es bastante abundante la relación de topónimos de tejo en España, llevamos recopilados más de 300 nombres de lugares relacionados con la palabra o sus derivados. Igualmente existen nombres de Vírgenes o ermitas y santuarios cristianos alusivos al árbol, como por ejemplo Nuestra Señora de la Tejeda en Garaballa, Cuenca, o la iglesia de El Tejo en Valdáliga (Cantabria). Como curiosidad diremos que los términos “tejeda” o “tejera”, en castellano, como agrupamiento de tejos, no figuran en el DRAE, siendo palabras frecuentes en la toponimia, pero no reconocidas oficialmente (aunque ya aparezca el término texeda en el siglo XIV: Libro de la Monteria de Alfonso XI ).

Los topónimos de origen vascuence o euskera, son también frecuentes por el norte, nombres derivados de agin o hagin: tejo, siendo el árbol un referente de la cultura vasca.

Biología

La biología de la especie es sin duda el tema más conocido y tratado desde antiguo en la bibliografía. Se considera una gimnosperma atípica, antigua pero con características biológicas modernas, como son la ausencia de resina (no resinosa) o la ausencia de piñas (afanoestróbila, no conífera). La presencia de savia, poco estudiada aún, le da también un carácter singular. A diferencia de la mayoría de las gimnospermas, presenta el tejo una importante capacidad de rebrote y regeneración de sus tejidos vegetativos, siendo capaz de regenerar a partir de su corteza porciones del tronco dañados, o brotar desde el mismo tronco o desde la base del mismo, característica propia de angiospermas mucho más modernas, por lo que podemos afirmar que sus tejidos mantienen una gran plasticidad para regenerarse.

Se trata de un árbol perennifolio que puede alcanzar gran talla y longevidad, siendo su madera y su tronco rojizos, retorcidos y abigarrados. De lo más original resulta su biología reproductiva, siendo de antiguo conocida su dioecia, con la formación de flores masculinas y femeninas en distinto pie de planta. Las piñitas masculinas (glomérulos) salen en pleno invierno, destaca por la presencia de gran número de sacos polínicos peltados; en cuando a la flor femenina destaca la presencia, justo en el momento de la fertilidad, de la gota micropilar para la captura del polen. Las semillas, por todos conocidas, son solitarias y están recubiertas de un arilo rojo que parece un fruto, adaptado a la dispersión endozoócora, condición también moderna dentro del mundo de las gimnospermas.

En cuanto a la relación de la especie con otros seres vivos, tales como otras plantas, musgos, hongos, líquenes, insectos, etc., destaca el gran desconocimiento que tenemos de estas interrelaciones, aún siendo generalmente un árbol solitario que evita la competencia. También alberga frecuentes epifitos, parásitos o simbiontes. De estos últimos se conoce la presencia de micorrizas endótrofas, muy poco estudiadas. Y entre los parásitos controlados es característica la agalla del tejo en forma de pequeña piña, que no hay que confundir con la semilla, producida por el díptero Taxomia taxi.

Taxonomía, clasificación y paleobotánica

Se consideran en la actualidad unas 12 especies de Taxus en todo el mundo (entre 10 y 12 según diferentes autores), con una distribución claramente circumboreal. Algunos autores recientes como SPJUT (in VVAA, 2013) han llegado a proponer la presencia de hasta 24 especies y 56 táxones en total, entre subespecies y variedades, lo cual parece excesivo y confuso.

Dentro de las diferentes especies, podemos hablar de 3 grandes grupos geográficos, con 5 subgrupos a su vez: el núcleo asiático, donde se concentra la mayor diversidad de especies (7), por ello se considera en centro de dispersión mundial; el núcleo americano con Taxus brevifolia y T. globosa al oeste y T. canadensis y T. floridiana, al este; y el núcleo europeo con una única especie, la que nos ocupa, de amplia distribución y alta variabilidad dentro de su área.

El mapa de HULTEN & FRIES de 1986 es muy ilustrativo sobre el área de distribución del género en visión polar. Desde el núcleo asiático pudieron haberse diferenciado, las especies americanas por una parte y la europea por otra. Estudios actuales de ADN tratan de aclarar esta cuestión.

Pero la familia de las taxáceas en general, es más amplia en géneros, diferenciándose en total 4 géneros más: Torreya (5 sp.), Pseudotaxus (=Nothotaxus, 1sp.), Amentotaxus (5 sp.) y Austrotaxus (1 sp.), con unas 20 o 22 especies en total, algunas de la cuales penetran en elhemisferio sur llegando hasta Nueva Caledonia, Java o Malasia.

La “paleo” nos dice que se trata de una familia antigua cuyo origen se sitúa en la era Mesozoica, hace más de 200 millones de años (Trias, 210 m.a.). El género Taxus parece ya existir hace unos 100 m.a., en el periodo Jurásico (formas tipo Pretaxus) dando lugar ya en el Terciario a los antepasados de lo que hoy consideramos Taxus baccata o antepasados similares. El grano de polen aparece ya en yacimientos estudiados de esta época, se distingue bien en microscopía electrónica por su granulado homogéneo y su tamaño.

Autoecología. Hábitat

Es este campo de estudio del tejo uno de los que más nos ha interesado personalmente y del que más hemos aprendido en estos años, cambiando en muchos casos nuestra percepción prefijada de la ecología de la especie. En resumen se puede decir que clásicamente es considerada una especie de ámbito eurosiberiano, que prefiere los climas templados húmedos u oceánicos, siendo un acompañante esporádico de los bosques planocaducifolios europeos, aunque no siendo nunca abundante en éstos y evitando la competencia con otras especies arbóreas acompañantes. Aprovechando cualquier irregularidad topográfica del medio, aparece más frecuentemente en bordes de bosque, afloramientos rocosos, laderas pendientes, gleras, etc.; casi siempre en situaciones ecológicas muy similares a las del acebo (Ilex aquifolium).

Sin embargo es en las montañas del mundo mediterráneo o submediterráneo, donde encuentra también un hueco muy importante para vivir, demostrando aquí una capacidad muy grande de adaptabilidad, con tal de que tenga cubiertas unas exigencias de humedad que le son imprescindibles, tanto del suelo como del ambiente. Aquí encontramos tejos en lugares inesperados sobreviviendo en cantiles rocosos, pedreras, e incluso como especie riparia, ligada a ríos y torrentes de montaña, con un comportamiento muy variable que demuestra su gran versatilidad y probable variabilidad genética (razas ecológicas).

Los lapiaces y canchales calizos submediterráneos son a veces su lugar de supervivencia favorito más favorable en montaña. Siendo a veces una especie caprichosa y desconcertante que responde a factores a veces desconocidos, aparece en sitios donde no se la espera y sin embargo en otros similares muy parecidos no está presente.

Quizá haya sido también el factor humano muy importante a la hora de explicar su presencia, eliminando por una parte a la especie debido a su toxicidad para el ganado y para obtener su madera, y favoreciéndola en otros casos indirectamente por eliminación de la competencia selectiva con otras especies de ecología similar. En cualquier caso su capacidad de superar talas o podas y regenerarse es a veces sorprendente, mientras que en otros casos desaparece para siempre, mostrando una gran sensibilidad a la degradación antrópica del medio.

Cada bosque o bosquete nuevo con tejos que visitamos presenta unas características y matices ecológicos diferentes, de forma que supone un reto para el ecólogo o interpretador de la vegetación.

Geobotánica

Como todos saben la distribución europea de la especie es amplia llegando por el norte a los países nórdicos y por el este al Cáucaso y montañas turcas. Por el oeste su aparición en las islas macaronésicas de Azores y Madeira resulta muy interesante, como testigo de sus posibles orígenes subtropicales; igualmente son interesantes los refugios que posee en el norte de África: Rif y Atlas (incluidos la montañas de Argelia), aquí el tejo puede subir en altitud por encima de los 2500 m. Apasionantes resultan igualmente las manifestaciones del sur de Italia (Sicilia y Cerdeña) y de la Península Ibérica (sierra Tejeda-Almijara y Sierra Nevada), verdaderos relictos donde el tejo se encuentra en extremo límite de supervivencia.

Todo ello y los estudios paleobotánicos, nos hace pensar al revés de lo considerado hasta ahora en cuanto al origen de la especie. En vez de ser las montañas mediterráneas un lugar de refugio puntual procedente de norte; podría ser que hubiera tenido su origen en los bosques subtropicales y selvas frías del terciario europeo que dieron lugar a los bosques mediterráneos, adaptándose posteriormente con la llegada del frío de las glaciaciones, a los bosques caducifolios centroeuropeos, pero conservando razas de climas más cálidos originales recluidas a determinados puntos mediterráneos de montañas cálidas, en recuerdo de sus orígenes. El mismo camino llevado a cabo por otras especies como el acebo o el laurel común, es decir, un origen subtropical en laurisilvas o similar, reconvirtiéndose más tarde hacia el mundo templado caducifolio por una parte y al mediterráneo húmedo por otra. Estudios de ADN nos darán luz futura en este tema.

En nuestro caso concreto de la Península Ibérica, desde que se hizo El Libro del Tejo (CORTÉS & al. 2000), el conocimiento del área de distribución actual se ha perfeccionado grandemente en los últimos años, conociéndose hoy en día mucho mejor su localización, gracias al gran número de estudios y censos locales y provinciales realizados por múltiples colaboradores y amigos en todas las Autonomías. Destaca la labor de muchos grupos o asociaciones conservacionistas que han hecho las mayores aportaciones al tema. Por ejemplo, nosotros en Amigos del Tejo, AATT, hemos hecho numerosas aportaciones en Madrid y Castilla y León: Segovia (BLANCO & al. 2012), Ávila, Salamanca (Peña de Francia, Batuecas), etc.

Tejedas. Vegetación

Tema este controvertido y muy interesante, nos referimos a la posibilidad de que el tejo en determinadas condiciones naturales sea capaz de presentar formaciones puras o mixtas dominadas por el árbol. Lo cierto es que el concepto de tejeda o tejera ha ido cogiendo cuerpo a lo largo de estos años, evolucionando el concepto, aunque sin un reflejo claro en las asociaciones de los fitosociólogos que lo han excluido siempre en la Querco Fagetea, sin más.

La variabilidad en cuanto a las comunidades vegetales en las que convive la especie es muy grande.

El árbol tiene tendencia a ser solitario y vivir aislado como especie acompañante pero con frecuencia estamos localizando la presencia de agrupaciones o bosquetes en lugares determinados de ecotono (zonas de contacto o heterogeneidad ecológica), con la localización actual de más de una treintena de tejedas conocidas actualmente en nuestro país, donde se puede decir que el tejo es localmente dominante.

Normalmente son tejedas mixtas con otras especies bajo dosel de otro arbolado dominante, pero muy raramente encontramos tejedas puras y en plena insolación como la de la cara norte de la Peña Carazo, en Burgos. De tejedas más o menos mixtas encontramos tanto en el mundo eurosiberiano, en hayedos, abedulares, pinares de montaña, etc.; como en el mundo mediterráneo, acompañando a encinares y más raramente alcornocales húmedos, incluso en madroñales con durillo o como especie riparia en arroyos y ríos, con fresnos, alisos o sauces. Incluso es francamente insólita la imagen de los tejos siendo trepados por las zarzaparrillas y viviendo junto a palmitos en algunas montañas levantinas y costero catalanas, aprovechando la humedad del mar.

Usos, utilidades, etnobotánica. Cultura

Es este uno de los aspectos en que más hemos profundizado en estos años. Por una parte se conocen gran cantidad de usos y curiosidades del tejo en toda Europea y existen múltiples referencias históricas que se mueven entre el mito y la realidad. Se conoce la utilización de la madera de tejo con seguridad desde hace más de 400.000 años. En el neolítico, hace unos 5.000 años, los restos son más abundantes, como el conocido ejemplo de los objetos de madera de tejo portados por el hombre de los Alpes (Otz, Suiza) descubierto en 1991 y más recientemente los descubrimientos del lago de Bañolas (Girona), de mangos y arcos de madera de tejo datados en unos 7.000 años.

Son clásicas las descripciones de autores romanos, incluso Julio César, sobre los pueblos prerromanos y su utilización de tejo como veneno, y en la edad Media la importancia que tuvo la fabricación de arcos y ballestas de tejo en toda Europa como muy ventajosa arma militar. La primera tesis sobre la toxicidad, el uso y otras curiosidades del tejo en Europa data del siglo XIX, por el holandés VAN DER HARST CORTÉS & al, 2000).

Pero nosotros nos hemos centrado más en la etnobotánica ibérica reciente, recopilando todos los usos actuales populares y su posible vigencia, proyecto de recopilación que denominamos Etnobotejiberia. Lo más importante ha sido el uso de su madera, considerada imputrescible,muy resistente y de alta calidad. El tema de la medicina popular también ha sido tratado brevemente con la utilización de hojas o corteza de tejo en determinadas dolencias como odontalgias, quemaduras, cistitis, etc.

Y en el capítulo de ritos y rituales, hay que referirse a la utilización de la ramita de tejo como ramo bendecido el Domingo de Ramos o para engalanar ermitas, santos o arcos procesionales religiosos, que sigue presente en algunos territorios del norte. Una ponencia completa de todos estos temas fue realizada por nosotros mismos para las II Jornades sobre El Teix a La Mediterránia Occidental en Olot, Girona. (VV. AA. 2010).

Toxicología. Fitoterapia. Farmacología

De todos los aspectos relativos al tejo, el más espectacular es siempre su toxicidad, tanto para el ganado como para los seres humanos. Sin embargo esta toxicidad es relativa y misteriosa, como hemos aprendido a lo largo de estos años, ya que depende de diversos factores: el momento del árbol, el tipo de animal consumidor (sabemos que los animales silvestres han aprendido a comer dosis precisas de hojas y corteza, no así los domésticos, de ahí los frecuentes envenenamientos de éstos), la época del año y la parte del vegetal consumida. Se sabe con seguridad que entre los herbívoros, los animales más afectados son los equinos y los no rumiantes en general. Para el ser humano la toxicidad teórica es alta a dosis bajas, pero se conocen muy pocos casos de muerte y estos se refieren al pasado o con fines suicidas, pero existen casos de intoxicación incluso al trabajar la madera. Otros casos de envenenamiento algo más frecuentes se han presentado en niños, con algunas llamadas a los Servicios y Centros de Toxicología descritos (atraídos sin duda por el color rojo del arilo carnoso que envuelve la semilla).

Los caballos y burros son los animales más afectados, con algunas noticias espectaculares de muerte de estos animales por consumo de tejo. Los cérvidos y caprinos parecen buscar el tejo para alimentación en algunos casos. En los conejos y las aves existen opiniones variables sobre su grado de toxicidad según autores consultados.

A pesar de su toxicidad, ya hemos comentado que se ha usado (poco y puntualmente) en etnomedicina en nuestro país y fuera de él. Quizá esto fuera la base de los estudios fitoquímicos realizados de búsqueda de principios activos (screening) en tejo, en Estados Unidos, a finales de la década de los 50 del pasado siglo. El resultado no pudo ser más sorprendente, al encontrar moléculas muy activas como antitumorales (taxanos: taxol y similares), lo que dio como consecuencia una famosa polémica en los ochenta, sobre la salvación de vidas humanas o la extinción de los tejos del Pacífico (T. brevifolia), que fueron talados para este fin, así como posteriormente otras especies del Himalaya, principales fuentes originales de taxol.

Hoy la farmacología actual hace imprescindibles los taxanos en la remisión de determinados tipos de cánceres y por ello se comercializan en el ámbito hospitalario tres taxanos de origen natural o hemisintético, ya que la síntesis química total es inviable económicamente. La diversificación del origen de los taxanos utilizados en terapéutica hace que pueda ser compatible actualmente la mejora de la salud y el avance farmacológico con la conservación de la biodiversidad. Tema del que hay mucha información y del que hemos hecho algunas aportaciones a las diversas jornadas y congresos que ha habido en los últimos años (VASCO & LOZANO in VV.AA. 2013).

Aunque en algunas publicaciones se ha sugerido que alguna parte del tejo tenga propiedades alucinógenas y el que algunas moléculas que posee el tejo en determinados momentos de su ciclo tengan propiedades psicoactivas, no hay nada demostrado ni comprobado de esto por el momento. Algunos autores incluso se atreven a aventurar que este hecho ha tenido que ver con la profunda relación entre determinadas culturas humanas y la especie, considerada sagrada o mágica para algunas de ellas. Cuestiones que están en estudio incluso por algunas personas de la Asociación AATT.

Cultivo y propagación. Jardinería.

Su bello porte y la capacidad para soportar bien el recorte y para rebrotar, hace que desde muy antiguo se utilice el tejo como ornamental en jardinería, sobre todo en Centroeuropa, aunque también debió cultivarse antes en diversos pueblos de la antigüedad, por ejemplo egipcios (¿?), griegos o romanos. La costumbre de plantarlo en las puertas de las casas, pallozas, ermitas, santuarios o en cementerios, quizás venga de muy antiguo, de época prerromana o precristiana.

Su propagación es relativamente fácil si se trata de ejemplares cultivados, pero en los ejemplares de origen silvestre es más complicado. Se puede reproducir de semilla o propagar de esqueje. También se ha experimentado con la propagación in vitro.

La semilla tiene dormancia doble. Necesita, en la naturaleza, de la intervención de los ácidos de estómagos de los animales consumidores para despertar (endozoocoria), por lo que en vivero hay que darle un tratamiento de limpieza de arilo y estratificación en frío. Plantada directamente sin más germina en muy baja proporción y tarda uno o dos años o más en salir. Basados en las observaciones de la naturaleza, lo mejor en plan casero es utilizar semillas procedentes de los excrementos de mustélidos, zorros o tordos para tener éxito en la germinación de la semilla.

Árbol de gran valor ornamental tanto por su follaje perenne, denso y oscuro, como por su aspecto general, es muy adecuado para todo tipo de jardines. Se conocen ejemplares cultivados únicos, enormes y muy bellos, asociados generalmente a culto religioso de origen pagano, principalmente en lo que denominamos “arco atlántico” europeo, que va desde Galicia a Escocia por Bretaña, Normandía y todo el oeste europeo, formando parte de una cultura muy antigua de gran valor, que hay que recuperar y mantener para las generaciones futuras. Para más información de este tema véase por ejemplo los trabajos de Ignacio ABELLA o Fred HAGENEDER entre otros.

Se conocen decenas de variedades o cultivares de jardinería, entre ellas es muy conocido el tejo irlandés o variedad hibernica o pyramidalis de Taxus baccata, de gran significado y simbología en las Islas Británicas. Este tipo de formas de crecimiento alargado tipo ciprés, son posibles mutaciones que se dan muy raramente en la naturaleza en distintas especies. Es muy probable que esta variedad proceda de la naturaleza en su origen, como hemos visto en un ejemplar encontrado por nosotros en un barranco de Segovia.

El arte de la topiaria o del recorte, está extendida en Europa, sobre todo en la jardinería clasica o francesa, siendo el tejo uno de los más adecuados para setos y parterres.

El cultivo en viveros necesita sustrato bueno y riego abundante disponible. Tenemos experiencia en ARBA y AATT (no estrictamente profesional) en la propagación de tejos silvestres y cultivados, incluso creando una colección de descendientes de algunos de los tejos más notables y emblemáticos de nuestro país. Se han realizado plantaciones educativas siempre respetando el origen de la semilla y los lugares más adecuados para su supervivencia.

Ejemplares singulares. Longevidad. Tejos de culto.

Como ya hemos dicho la especie se caracteriza por su gran longevidad, tamaño y grosor, conociéndose en España y fuera de ella múltiples ejemplares centenarios, e incluso milenarios, que superan los 100 o los 150 cm de diámetro. En cuanto a la edad se ha especulado mucho, siendo un tema muy controvertido, pues la velocidad de crecimiento parece ser muy variable según las condiciones de crecimiento y clima, además la capacidad comentada ya de la posible regeneración de tejidos cerrando grietas y heridas o fusionando rebrotes de troncos (“reinventarse” o reconstruirse) hace que en muchos casos sea imposible conocer la edad ni siquiera aproximada. Se calcula que ejemplares de 2 m de diámetro podrían tener edades que oscilan entre 2000 y 5000 años, siendo de los seres más longevos de la Tierra y no digamos de Europa. Esta longevidad se ha asociado siempre con eternidad en las culturas antiguas.

Entre estos grandes ejemplares que llamamos singulares o notables, los hay silvestres y cultivados. Destacan entre estos últimos los de culto, de los que ya hemos hablado anteriormente. En España hay al menos una cincuentena de ejemplares con esas tallas y muchos más si hablamos de un metro de diámetro. Al menos veinte de ellos son muy famosos y venerables actualmente y muy visitados, la mayoría están protegidos por ley, al menos en la teoría. Los tejos en general están protegidos en casi todas las regiones españolas por legislaciones autonómicas o locales, al menos como especie De Interés Especial, con algunas ausencias notables como las de Galicia o Aragón. La Comunidad Autónoma de Murcia es la única región autónoma donde no existe tejo silvestre en la actualidad. Asturias es la única región que tiene declarados tejos de culto monumentales, con la categoría de BIC (Bien de Interés Cultural) desde 2014.

Conservación y amenazas

Los tejos no se han librado de los problemas y amenazas de conservación, siendo una especie arbórea casi siempre escasa y a considerar desde este punto de vista. La relación de los seres humanos con el tejo es ambigua desde siempre, de amor y odio podemos decir, por una parte en el pasado se talaban y perseguían por su madera y por su toxicidad o peligro para el ganado y por otra había una especie de admiración por su belleza, rareza y simbología. Los pastores y ganaderos solían eliminarlo y entre los forestales y gestores del monte había indiferencia o falta de consideración. En la actualidad esto ha cambiado, ha surgido un interés general y admiración por la especie, que se considera incluso un buen indicador de calidad ambiental. No obstante esto ha ido aparejado de una fama excesiva, incluso moda en algunos casos, promovida por la propaganda exagerada de las visitas a tejos y tejedas notables o más emblemáticas, lo cual plantea también problemas de conservación de estos lugares tan sensibles.

Así hay en la actualidad diversos problemas planteados con la gestión y de las tejedas o lugares con viejos tejos, polémica suscitada en cuanto a favorecer o restringir las visitas, con posturas encontradas en cuanto a criterios de adecuación de las visitas a estos verdaderos santuarios de la naturaleza. La polémica está servida, se llevan políticas muy diferentes en las diversas autonomías. Hay problemas también con la de gestión determinados tejos de culto y la restauración de edificios artísticos asociados.

Haciendo un resumen, los problemas más importantes que tienen planteados los tejos se refieren a la tala, explotación forestal no ecológica, presión de los herbívoros y la ganadería, incendios, ausencia de regeneración por cambio climático, turismo mal entendido, gamberrismo y la presión indirecta de dichas visitas. Tema, este último que es muy grave en la actualidad, como se ha mostrado en algunas ponencias de este congreso (Véase en estas mismas actas “El tejo en Internet” de F. González de Dios).

Educación ambiental. Ecologismo. AATT

Se impone una educación ambiental actual y futura y un cambio de actitud definitivo sobre la especie. En este sentido determinadas organizaciones ecologistas han jugado un papel muy importante y es muy de agradecer.

En algunos casos una educación ambiental mal entendida ha funcionado como efecto contrario, nos queremos referir a la divulgación inadecuada de determinadas localizaciones de tejos y tejedas en medios naturales aislados y sensibles, cuya presión de visitas, termina por hacer reales aquellas frases de que “la moda mata” o “la fama mata” perfectamente aplicables a estos casos (falso turismo verde).

Dentro de los objetivos de estudio, investigación, divulgación, denuncia y defensa activa de los tejos y tejedas destaca ARBA (Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono) como uno de los grupos ecologistas, que trabaja en defensa de los árboles autóctonos en general y su significado cultural; del que surge posteriormente la Asociación de Amigos del Tejo y las Tejedas (AATT) como grupo de referencia a nivel nacional, que agrupa a diversos expertos y simpatizantes en el tema, al cual que pertenecemos y representamos aquí.

No se puede dejar de nombrar igualmente aquí la labor pionera desarrollada por los organizadores de las Jornadas sobre el Tejo en las Sierras de Tejeda y Almijara, que tuvieron lugar en Sedella (Málaga) durante varios años seguidos, a lo largo de los años 90 y primeros 2000.

Conclusiones

El futuro sobre la especie está servido. Hay muchas líneas de investigación abiertas y mucha más gente trabajando en la especie que hace 30 años, y algunas de las ideas que se daban por seguras sobre la biología y la ecología de la especie se tambalean.

Como resumen y conclusión sólo tenemos que decir que el tejo se plantea como una especie con múltiples aspectos de interés, tanto biológicos y ecológicos como culturales y humanos.

Una de las especies claves por ejemplo en investigación biomédica y en seguimiento como bioindicador para el cambio climático.

Pero más que dar unas conclusiones aquí, lo que queríamos expresar es lo que ha supuesto para nosotros introducirnos en el mundo de los tejos, y es mucho más que el simple conocimiento botánico. La especie sigue envuelta en un halo de misterio para nosotros y es motivo de disfrute permanente, siempre con nuevas emociones y vivencias cada vez que vamos al campo…sentimientos y personas que tienen este tema en común.

El tejo nos ha servido como motivante para vivir la naturaleza de otra manera, y cada vez que seguimos yendo a una tejeda, sea conocida o desconocida, seguimos experimentando emociones difíciles de expresar. A más profundizas menos sabes y más incógnitas se van abriendo…


ARBA

lunes, 17 de mayo de 2021

El arrendajo, aliado de los bosques



Versión en pdf de este artículo

Se podría decir que el arrendajo es un ave, aunque realmente es un pájaro (orden paseriformes) perteneciente a la familia Corvidae, con un llamativo y sonoro nombre científico (Garrulus glandarius). Es el córvido ibérico que más ligado está a las comunidades forestales; tanto caducifolias como a aquellas de hoja inmarcesible.

La elección de esta especie para el presente artículo, se debe a una particularidad de carácter cognitivo que presentan estás aves, y que nos podría llamar la atención por parecernos un carácter más unido al “humano” que al “animal”.

La memoria del arrendajo es prodigiosa, o al menos eso aseguran algunos estudiosos de esta especie, pero lo más importante, a mi parecer, es la función natural que desarrollan en beneficio del bosque autóctono, y quién sabe si también sobre el alóctono.

El plumaje de los arrendajos es más llamativo que el del resto de los córvidos ibéricos, quizás por llevar una vida más ligada al bosque, como ocurre con las aves de selvas tropicales. El resto de córvidos españoles suelen mostrar tonos negros, grisáceos y blancos, a excepción del rabilargo (especie no originaría de la península ibérica) que luce colores azul-grisáceos. El arrendajo, en cambio, tiene un plumaje en general de tonos anaranjados, acompañado de tintes azules, blancos y negros.

Son llamativos algunos comportamientos que tiene esta especie en la naturaleza, como imitar el canto de otras aves; ya sea el de las oropéndolas, e incluso el de su potencial y principal depredador; el azor. No tengo noticia de cual puede ser la función de estás simulaciones, que si son entendibles en el pirata alcaudón atrayendo a sus presas, pero el nombre de arrendajo, proviene del vocablo arrendar, que tiene la acepción de imitar.

Cuando los arrendajos notan el picor de los ácaros en sus plumas, suelen acercarse a un hormiguero y bañarse en el ácido fórmico que producen sus inquilinas cuando se sienten amenazadas. Este ácido, parece ser que expulsa a los molestos ácaros, propiciando el cuidado del plumaje.

Durante la época de bonanza y en previsión para la de escasez, el arrendajo almacena miles de frutos, que más tarde, durante el duro invierno, le servirán de reserva para combatir el frío y el resto de las necesidades fisiológicas.

Pero, ¿cómo encuentra el arrendajo los frutos escondidos?, ¿tiene la capacidad de contar o más bien se fija en los ambientes donde los entierra?, ¿sabe que ha escondido en cada lugar?

Se realizó un estudio sobre una especie de arrendajo americano (Aphelocoma califórnica) y se llegaron a determinar algunas cuestiones.

Por lo visto, y a diferencia de lo que algunos creen, el arrendajo no sabe contar, entierra miles de frutos y semillas que son posteriormente encontradas por el conocimiento del ambiente, y cada una de las zonas de su territorio. Tengamos en cuenta que cualquier ave recorre varias veces al día su territorio, y es de vital importancia que conozca perfectamente las zonas de campeo y alimentación, las de huida, los territorios vecinos, y las zonas de celo y reproducción; es decir, conocer al detalle el ambiente circundante. Por lo tanto la gran capacidad de retención, está ligada a su capacidad visual y al perfecto reconocimiento del terreno.

Pero ahí no queda la cosa…, no solo tienen la capacidad de saber donde situó los frutos, sino que tienen capacidad de discernir qué tipo de fruto escondió. Eso se pudo demostrar experimentalmente y en cautividad, cuando después de que los arrendajos escondieran los dos tipos de alimentos (gusanos y cacahuetes), proporcionados por los investigadores, se les retiraba de sus jaulas, se limpiaban las marcas en la arena (para descartar esta posibilidad de localización) y se les eliminaba el alimento enterrado. Los resultados fueron sorprendentes, ya que tenían conciencia del alimento que tenían que buscar, según el tiempo que hubiera transcurrido. Es decir, teniendo conocimiento de antemano por los investigadores que los gusanos eran una delicia para ellos frente a los cacahuetes, si no pasaba mucho tiempo después de retirarlos de las jaulas donde habían escondido el alimento, al devolverlos a estas, se iban directamente a por los gusanos. Pero si había transcurrido mucho tiempo, parece ser que eran conscientes de que los gusanos muertos se descomponían antes, y se limitaban a buscar los cacahuetes.

Solo los pájaros que ya habían tenido experiencia con los gusanos y su carácter perecedero, podían discriminar entre desenterrar uno u otro alimento, según el tiempo transcurrido. Por lo tanto, se puede llegar a la conclusión de que esta característica del comportamiento que se daba solo en aquellas aves que ya habían tenido alguna experiencia previa, se debe más bien a un comportamiento aprendido y no innato.

Este fenómeno de naturaleza cognitiva que pueden desarrollar los arrendajos, no solo tiene la finalidad de llenar los buches de estas aves, sino que también tienen una función diseminadora de los frutos, propiciando la dispersión de nuestros bosques y al fin y al cabo la buena salud ambiental para los humanos. Esto es debido a que, aunque la memoria de los arrendajos es prodigiosa, no es infalible, y es frecuente que en ocasiones no encuentren la totalidad de los miles de frutos escondidos bajo tierra.

Por todo esto, y ya que estos córvidos han sido perseguidos durante décadas por el comportamiento de comer huevos y pollos de algunas aves, incluidas las cinegéticas, no estaría mal reflexionar sobre que nos compensa más, si tener un ambiente árido y lleno de perdices, o tener un ambiente natural y rico en todo tipo de especies de flora y fauna.


Ricardo Hernández / Naturalista

lunes, 15 de febrero de 2021

Informe contra las actuaciones forestales en el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón




Como respuesta a los trabajos forestales que se están realizando sobre pinar mixto con Juniperus, en el término municipal de Sebúlcor (Segovia), dentro de los límites del Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, desde ARBA (Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono) queremos manifestar que se tenga en cuenta el siguiente informe:

Informe contra las actuaciones forestales que están teniendo lugar en el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón en septiembre de 2020

Ante las actuaciones forestales que se están llevando a cabo ahora mismo, en el paraje denominado Corrales de los Llanos y zonas circundantes de su término municipal (Sebúlcor), correspondientes al Tranzón 13, 14 y 15 de pinar mixto con Juniperus, incluidas dentro de los límites del Parque Natural, ruego intervenga para su paralización y replanteamiento, debido a tratarse de actuaciones no beneficiosas para dicho ecosistema.

Se trata de una original formación vegetal de contacto o ecotono, entre el pinar natural y los paisajes de Juniperus (5 taxones diferentes), muy poco representada en la provincia. Con suelos bien conservados y muy rica en criptógamas e invertebrados del suelo.

Si bien a los pinos se les puede dar ese tratamiento de poda basal (“olivado”) para elevar su cubierta, no tiene ningún sentido en el caso de los Juniperus arbóreos y arbustivos (aquí especialmente densos y abundantes), ya que además se corresponde con especies cuyo porte natural es llegar hasta el suelo con sus ramas basales y con ello proteger y enriquecer el sustrato y el sotobosque con su rico humus. Además es una actividad poco útil, debido a que se regeneran en esa misma dirección en un tiempo razonable.

Como Uds. conoce los paisajes mixtos de Juniperus y Pinus, como el que nos encontramos aquí, es muy original y valorado por los botánicos y ecólogos españoles y europeos (Directiva Hábitat Europea código 9560*prioritario), no solo por su valor ecológico, sino también por el paisajístico, siendo muy característicos de amplios territorios de la zona centro peninsular continental, bella expresión de unos climas del pasado y en franco dinamismo. Por lo que merecen ser conservados y favorecidos con su máximo grado de naturalidad.

El suelo se ve afectado por estas podas y clareos y queda temporalmente desprotegido, por lo que se deseca más rápido, afectando la microfauna y flora del suelo. Si bien este cambio es temporal, no hay necesidad de provocarlo, es innecesario.
En conclusión, salvo que haya más estudios y consenso interdisciplinar de profesionales, NO se deben podar los enebros, carrascos y chaparros (nombres locales de los Juniperus) sin motivo justificado; que en este caso desconocemos.

Anexo 1: Hábitats de la Directiva 92/43/CEE forestales implicados y que se dan aquí mixtos y en mosaico

– 5210 Matorral arborescente con Juniperus spp. – Incluye formaciones fuera de dunas litorales de Juniperus thurifera, J. communis, J. oxycedrus, J. phoenicea que no alcanzan plenamente el porte arbóreo, generalmente de menos de 5 m de alto.

– 9560 Bosques endémicos de Juniperus spp. (*) – Similar al anterior pero para manchas formadas por ejemplares que se pueden considerar claramente arbóreos, por lo general de más de 5 m de alto. El asterisco entre paréntesis implica que es un hábitat considerado prioritario para su conservación.

– 9540 Pinares mediterráneos mesogeanos endémicos – Incluye pinares de Pinus pinaster, P. pinea y P. halepensis naturales o plantaciones bien integradas y naturalizadas.

Anexo 2: Adenda informe tras la visita de campo realizada el 25 de septiembre

Las actuaciones continúan a fuerte ritmo, sin que la carta al alcalde parece haya hecho ningún efecto. La visita de campo parece confirmar todas las ideas del informe anterior incluso se queda corto, ya que las podas son muy severas, tratando de dejar el monte “limpio”, en un lugar como éste tan especial. Da un poco de rabia no poder hacer nada.

En el cartel que vimos anuncia un total de unos 600.000 euros para actuar en 643 has concedidas a la empresa Audeca. Justificadas para prevención de incendios (Dentro del Plan Forestal “preventivo de incendios forestales”). No parece claro que los Juniperus sean especies que favorezcan los incendios, a veces lo contrario (pero en esto se necesita un experto con opinión justificada). En cualquier caso, no se justifica este olivado por dicho motivo poniendo en una balanza el riesgo de incendio y el valor de la naturalidad y originalidad de estas formaciones.

Se necesitaría tiempo (que no tenemos) para hacer un buen informe y el apoyo de personas y grupos que quieran adherirse a esta opinión. Pero los trabajos son muy rápidos.

En troncos dobles o triples, se cortan enebros desde la base de hasta 30 cm de diámetro en la base (55-60 anillos = años), sin saber por qué. Hemos hechos múltiples fotos y videos como muestra de todo.

Queda contactar con el director del Parque y solicitar una reunión urgente o una visita a la zona de campo implicada, donde defiendan in situ sus actuaciones.

Es, además, una zona de gran interés micológico, entre otros, a la que podríamos invitar a conocer a las personas que queráis contribuir con vuestro apoyo al informe. Es justamente la zona más original, biodiversa y bonita de los alrededores.

ARBA

lunes, 9 de noviembre de 2020

Por qué transformar nuestro consumo es la mejor forma de prevenir la próxima pandemia

Laura Villadiego y Nazaret Castro

Este texto forma parte de la introducción del libro ‘Carro de Combate. Consumir es un acto político’ y ha sido modificado para su lectura como texto independiente. 

El 2020 será recordado como el año de la pandemia. Nos encontrábamos ultimando los detalles del libro Carro de Combate. Consumir es un acto político, recién publicado por Clave Intelectual, cuando nos estalló entre las manos la emergencia provocada por el coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19. Nuestros planes, como los de millones de personas en todo el mundo, fueron cancelados o postergados mientras nos sumíamos en un tiempo de incertidumbre en el que seguimos inmersas en el momento de escribir estas líneas. La pandemia puso en jaque a la civilización tal y como la conocemos, porque, como recordó el filósofo Santiago Alba Rico, nos llevó a una recaída en el cuerpo, es decir, a recordar que somos un cuerpo y, por tanto, somos vulnerables, y estamos expuestas a las consecuencias de nuestros actos.

En el momento que escribimos no hay todavía evidencias de los orígenes del virus que originó la pandemia, pero sí encontramos ya algunas claves. La primera es que nuestro modo de producción, distribución y consumo, y en especial el sistema agroindustrial global, está probablemente detrás de esta pandemia y, si no hacemos nada por cambiar las estructuras globales, muy pronto podríamos enfrentarnos a otra catástrofe similar, o más mortífera.

La aparición de la COVID-19 no tiene nada, como nos han querido hacer creer, de cisne negro -esto es, de incidente inesperado-: en realidad, los científicos llevaban años advirtiendo de que la destrucción de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad habilita el surgimiento de enfermedades zoonóticas (es decir, que saltan de otras especies animales a humanos), como ya tuvimos ocasión de ver con anteriores versiones del SARS, con el virus del ébola y otros. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió en septiembre de 2019 de que nos enfrentábamos “a la amenaza muy real de una pandemia fulminante, sumamente mortífera, provocada por un patógeno respiratorio”. La llamaron ‘enfermedad X’, y hay quien cree que, en efecto, está por llegar un virus mucho más mortífero que el que hoy ha puesto en jaque al mundo tal y como lo conocíamos.

Como acostumbra a suceder, este tipo de mensajes prefieren ser ignorados, porque escuchar las evidencias científicas y tomárselas en serio implicaría abandonar las excusas y emprender realmente una transición ecosocial que nos permita virar hacia un vínculo sustentable con nuestro entorno. Para ello sería fundamental una transformación radical del sistema agroalimentario industrial: de un lado, una industria cárnica globalizada que maltrata a los animales, los hacina y deja su sistema inmune a merced de enfermedades que tienen altas posibilidades de saltar a la especie humana, como ya han demostrado varias crisis sanitarias precedentes; de otro lado, el agronegocio basado en monocultivos.

Según una publicación científica de 2015, si se cuantifican las causas de las enfermedades zoonóticas, un 31% tiene que ver con la deforestación y cambios de uso del suelo -y, dice la FAO, el 70% de la deforestación es consecuencia de la expansión de la frontera del agronegocio-, un 15% apunta directamente a la agricultura industrial y un 2% a las transformaciones en la industria alimenticia. Otro 13% tiene que ver con el comercio y transporte internacional, y aquí de nuevo influye el funcionamiento derrochador del sistema agroalimentario, pues los alimentos que se consumen en el Estado español recorren una media de 6.000 kilómetros hasta llegar a nuestro plato, pese a que muchos de ellos podrían cosecharse en el territorio español.

Además, el sistema agroalimentario nos afecta de un segundo modo en tiempos de pandemia: la sustitución paulatina de productos frescos por ultraprocesados, así como la producción con agrotóxicos de alimentos que tienen cada vez menos nutrientes, nos hace más vulnerables a la pandemia: porque nuestro sistema inmune está debilitado, y porque la dieta a base de ultraprocesados y comida basura es causante de algunas de las enfermedades -como la obesidad y la diabetes- que constituyen mayor riesgo para quienes contraigan la Covid-19. Pero es que, además, el sistema agroalimentario está también detrás -sobre todo, debido a la deforestación y el transporte transcontinental de alimentos- del cambio climático, que tiene como consecuencia el deshielo de glaciares y permafrost y, con ello, implica el riesgo de que aparezcan nuevos virus y patógenos que hasta el momento estaban desactivados.

¿Qué tiene esto que ver con este libro que acabamos de publicar? Todo. Este libro sintetiza el trabajo de años de investigación del colectivo Carro de Combate, en el que hemos diseccionado una veintena de productos y sectores para visibilizar el reguero de consecuencias socioambientales que dejan a su paso las mercancías que consumimos. En El Capital, obra más citada que leída que aún aporta un entendimiento del funcionamiento del sistema económico en que estamos inmersos, Karl Marx describió la mercancía como algo “endemoniado”, un fetiche que tiene la particularidad de ocultar las relaciones sociales que hicieron posible la fabricación y distribución de esa mercancía. Al hablar del fetiche de la mercancía, Marx nos alertaba de que, dentro del sistema capitalista, se invisibilizan las relaciones laborales de explotación que requiere la maquinaria del sistema para asegurar la reproducción de la ganancia. Nos olvidamos de que somos interdependientes.

Pues bien: la pandemia ha venido a recordarnos no sólo que somos interdependientes, sino que lo somos más que nunca en la historia de la humanidad, y que la enorme complejidad de nuestra economía nos hace más vulnerables, porque la mayor parte de los productos que consumimos requieren la participación y el trabajo coordinado de muchas personas de varias esquinas del planeta, así como la explotación de los ecosistemas de lugares lejanos. Todo ello, respondiendo a estructuras de poder neocoloniales que, grosso modo, pueden resumirse así: extraemos materias primas en América Latina y África, para que se manufacturen en Asia, se envíen para su consumo en los países del Norte global, y los desechos que se generan de ese consumo, en muchos casos, vuelven al Sur, como sucede con los vertederos tecnológicos en África o Asia.

Nuestro modo de producción, distribución y consumo deja un puñado de ganadores y una gran masa de perdedores, genera amplias dosis de sufrimiento y está llevando a los ecosistemas, de cuyo adecuado funcionamiento depende nuestra propia supervivencia como especie, al borde del colapso. Nos han dicho que la humanidad estaba en guerra contra el virus causante de la COVID-19: no es así. La verdadera guerra, la que lleva un par de siglos en curso, es la del capital contra la vida.
Última llamada

En este contexto, creemos necesario y urgente promover un cambio. Para Carro de Combate, las soluciones locales deben combinarse con planteamientos globales, y, aunque son muchas las perspectivas y posibilidades de lucha ciudadana, nosotras proponemos una: el consumo como acto político. En una sociedad donde los poderes fácticos en gran medida han reducido a los ciudadanos a consumidores, qué hacemos con nuestro dinero se ha convertido en una de las vías más evidentes de intervención en el mundo. Cada vez más gente entiende que nuestras pautas de consumo irresponsables nos hacen cómplices y que, aunque no sea fácil, siempre tenemos un cierto margen de libertad, pues hay opciones mejores que otras, y entender eso, que cada gesto cuenta, es el primer motor del cambio.

«Cada acto de consumo es un gesto de dimensión planetaria, que puede transformar al consumidor en un cómplice de acciones inhumanas y ecológicas perjudiciales», escribe el filósofo brasileño Euclides André Mance. Del mismo modo, cada acto de consumo puede ser una forma de activismo que nos lleve hacia un mundo más justo, más humano, y también que, en lugar de alienarnos, nos ayude a desarrollar nuestras capacidades. Pero no porque vayamos a cambiar el mundo con esos pequeños gestos individuales, sino porque entender el consumo como un acto político nos hace más conscientes de la necesidad de emprender cambios colectivos para pisar el freno de un sistema que nos ha llevado a un mundo socialmente injusto y ambientalmente insostenible. Se trata, entonces, de consumir críticamente, y también de consumir con criterio; esto es, comprar lo que necesitamos y no lo que la publicidad nos dice que deseamos, y superar la idea de propiedad privada como única forma de posesión. ¿Acaso no hay muchos productos que nos darán la misma satisfacción, quizá más, si los compartimos en lugar de acumularlos?

Tampoco creemos que la solución implique esforzarse por ser absolutamente coherentes. Pretender ser absolutamente coherentes sólo llevará a la frustración, por no hablar de que, al menos en las grandes ciudades, resulta virtualmente imposible. Lo que proponemos es ir cambiando de a poco nuestros hábitos de consumo, cada vez más atentos a las alternativas que existen y que, a menudo, resultan invisibilizadas. Añadimos al final de este libro algunas páginas web y comercios que ofrecen algunas soluciones, pero dar un listado detallado resultaría imposible en un volumen de estas características. Os animamos a que cada una de vosotras iniciéis vuestra propia investigación, a través de Internet y vuestro círculo de contactos; así, entre todos, iremos mapeando y difundiendo alternativas.

Frente a la ideología dominante que promueve un consumo irresponsable, alienado y alienante, entender el consumo como acto político implica rechazar nuestra complicidad cotidiana, real aunque invisible, con la injusticia y el sinsentido del sistema capitalista en su fase de la globalización. Los comportamientos cotidianos, los cambios individuales en el consumo, no bastan, pero ayudan a adquirir consciencia sobre el funcionamiento de esta economía global, que no sólo es injusta: también es inhumana, pues satisfacer las necesidades de la reproducción del capital nos aboca hacia la destrucción de la naturaleza y del propio ser humano. El consumo consciente, o la consciencia sobre el consumo, alienta la rebelión y ayuda a pensar la transición, sirviéndose de las iniciativas de la economía social y solidaria como un laboratorio de ensayo. Y es ahí cuando los comportamientos individuales comienzan a articularse con formas de acción colectiva para promover cambios legislativos: debemos exigir a nuestros gobernantes que obliguen a las empresas a ser transparentes y a respetar los derechos humanos y las fuentes de las que depende la vida de todas. Necesitamos consumir, pero no estamos obligados a hacerlo del modo que la televisión y las empresas multinacionales nos dicen que hagamos.

Entendernos como sujetos libres, y entender el mundo en que vivimos como una realidad histórica y por lo tanto modificable, es el primer paso para avanzar hacia una transición ecosocial que ya es impostergable. No nos queda duda a estas alturas que la traumática pandemia de la Covid-19 debe ser para nosotras un llamado a modificar la irracionalidad del actual sistema de producción, distribución y consumo. Hoy más que nunca, es momento de apostar por una transformación radical de nuestros estilos de vida, por circuitos cortos de producción y consumo, por el comercio de proximidad y por la agroecología. Ya es tiempo de colocar la vida y los cuidados en el centro, y de reconsiderar lo que es realmente valioso.

lunes, 5 de octubre de 2020

La Amazonia brasileña, ante la peor ola de incendios de la última década


Los incendios forestales han aumentado un 13% en la Amazonia brasileña en comparación con 2019, según los datos satélites del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE). Conforme a sus observaciones, la selva amazónica vive la peor ola de fuegos de la última década, con más de 32.000 focos de calor.

“Llevamos dos meses con mucho fuego. Ya estamos peor que el año pasado”, explica Ane Alencar, directora científica de Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonia brasileña (IPAM), en declaraciones a Reuters recogidas por El País. “Si la sequía persiste puede ser peor. Estamos a merced de las lluvias”, asegura.

El pasado mes de agosto, cuando se registraron más de 10.000 incendios en apenas 10 días, el presidente brasileño Jair Bolsonaro sostenía que «esta historia de que la Amazonia se está incendiando es una mentira y debemos combatirla con números reales». Sin embargo, ni antes ni ahora los datos engañan.

El Servicio Nacional de Salud de Inglaterra se compromete a la neutralidad climática para 2040

El Servicio Nacional de Salud de Inglaterra (NHS England) se convierte en el primer servicio de salud del mundo en anunciar un claro compromiso para alcanzar las emisiones netas cero –es decir, compensar todo lo que se emita– para el año 2040. El NHS es uno de los mayores empleadores del mundo en el Reino Unido con 1,2 millones de empleados y representa el 4% de la huella de carbono del Reino Unido. Como comparación, el sector de la aviación del Reino Unido representa el 6%.

A través de un informe, el NHS se compromete con todas las emisiones directas a ser neto-cero para el 2040, con la ambición de alcanzar una reducción del 80% entre 2028 y 2032. Para las emisiones en las que el NHS puede influir (NHS Carbon Footprint Plus), el objetivo es estar en cero neto para 2045, con la ambición de alcanzar una reducción del 80% entre 2036 y 2039.

Para lograrlo, el Servicio Nacional de Salud de Inglaterrala pretende descarbonizar su red de hospitales del NHS, apoyando la construcción de 40 nuevos ‘hospitales netos cero’. Además, trabajarán con los proveedores para asegurar que todos ellos cumplan o superen su compromiso de emisiones netas cero antes del final de la década.

En cuanto al transporte, trabajan en la primera ambulancia de emisión cero del mundo para 2022, con un cambio a vehículos de emisión cero para 2032 factible para el resto de la flota. Finalmente, en cuanto a calefacción e iluminación, se eliminarán progresivamente las calderas de carbón y se llevará a cabo un programa de reemplazo de iluminación LED de 50 millones de libras, el cual, aseguran, mejoraría la comodidad del paciente y ahorraría más de 3.000 millones de libras en las próximas tres décadas.

La Universidad de Cambridge dirá adiós a los combustibles fósiles para 2030

El rector de la Universidad de Cambridge, el profesor Stephen Toope, ha asegurado que terminarán con todas las inversiones directas e indirectas en combustibles fósiles para 2030. De esta forma, se reducirían sus emisiones de gases de efecto invernadero a cero para 2038. Este anuncio llega después de años de campaña por parte de estudiantes, académicos y políticos. The Guardian

Las empresas de combustibles fósiles quieren estar en la próxima COP26

BP, Shell y Equinor, algunas de las empresas que más contribuyen a la crisis del clima, han celebrado una serie de reuniones privadas con funcionarios del gobierno de Reino Unido en un intento de ser parte de la próxima cumbre por el clima que acoge Escocia. Según cuenta The Guardian, algunas de las corporaciones han estado presionando al gobierno, ofreciendo dinero a cambio de estar en la COP26 e incluso asegurando que podrían actuar como intermediarios entre los funcionarios de Reino Unido y otros gobiernos.

El Ejecutivo aún no ha decidido sobre ningún patrocinador para la cita climática pero los criterios acordados exigen que las compañías «hayan establecido ambiciosos compromisos netos cero para 2050 o antes, con un plan de acción creíble a corto plazo para lograrlo».

FUENTE: CLIMÁTICA